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Felipe González, abucheado en una asamblea de la patronal madrileña

El presidente del Gobierno, Felipe González, vio interrumpida ayer su intervención ante la Confederación Empresarial Independiente de Madrid (CEIM) por buena parte de los asistentes, que expresaron ruidosamente su disgusto abucheando algunas de sus afirmaciones. Este es el primer abucheo sufrido por el presidente desde que ejerce el cargo. El momento más tenso se registró cuando, ante la pregunta de qué había que hacer para mantener la autoridad en la empresa, Felipe González respondió que "la autoridad se mantiene ejerciéndola".

El propio Felipe González, que mantuvo un tono de cordialidad, restó importancia a los incidentes, advirtiendo a José Antonio Segurado, reelegido presidente de CEIM, que "ya sabía a dónde venía". El presidente del Gobierno había recordado momentos antes que el 45% de los empresarios y profesionales libres no hacen su declaración sobre la renta.El presidente afirmó ante los numerosos empresarios que abarrotaban la sala: "Si alguna pregunta no la sé contestar se lo reconoceré a ustedes, pero no daré una larga cambiada". Esto no le libró de ser interrumpido ruidosamente por un amplio sector de empresarios cuando contestaba a una de sus preguntas. Interrogado sobre qué debían hacer los empresarios para tener autoridad en la empresa, Felipe González contestó que "la única forma de mantener la autoridad es ejerciéndola". En ese momento en la sala se produjo un alboroto que intentó cortar el presidente de CEIM y que impidió continuar momentáneamente su discurso a Felipe González, que añadió en voz más baja: "Pues no hay otra manera, la autoridad se mantiene ejerciéndola". Restablecida la calma, el presidente del Gobierno insistió en su afirmación y subrayó que la autoridad "no se logra enviando a las fábricas a la Guardia Civil".

En varias ocasiones se volvió a registrar en la sala un clima de disgusto. Uno de los asistentes aprovechó su intervención para presentar un memorial de agravios, y concluyó acusando directamente al Gobierno de la inseguridad ciudadana, acusación que fue acogida por la asamblea con un fuerte aplauso.

Felipe González, tras tranquilizar a Segurado, que intentaba moderar el tono crispado del empresario, afirmó que los porcentajes de crecimiento de la inseguridad ciudadana habían sido constantes en los últimos años, y no podía decirse que hubiera habido un incremento espectacular de la misma.

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Felipe González pide a los empresarios que le citen algún problema nacional del que sólo el Gobierno sea responsable

Viene de la primera páginaFelipe González reconoció ante los empresarios de CEIM que uno de los problemas más graves con que se enfrentaba el Gobierno era el déficit público, y tranquilizó a los empresarios asegurándoles que no caería "en la tentación de nacionalizar", mostrándose, por el contrario, favorable al sistema capitalista, "que, hasta ahora, me parece el menos malo de los existentes".

El presidente del Gobierno, a preguntas de los empresarios, aseguró que la reducción del déficit público sólo tenía dos vías: aumentar los ingresos -lo que acarrearía inevitablemente medidas dolorosas para los empresarios- o recortar el gasto. "Díganme ustedes", preguntó Felipe González, "dónde metemos la tijera". Abundando en este tema, el presidente afirmó que, si se dieran menores tasas de fraude fiscal, posiblemente no habría déficit público, y lamentó que el 45% de los empresarios y profesionales libres no hagan declaración a Hacienda.

Felipe González se mostró partidario de flexibilizar el mercado de trabajo, pero añadió que "hay que tener en cuenta que los empresarios deben flexibilizar también sus actitudes y olvidarse de los paternalismos y proteccionismos del pasado". No obstante, aclaró que no podía pensarse en el despido libre, cuando éste es un concepto que no existe en ningún país europeo, y aseguró a los empresarios que "las medidas para flexibilizar la contratación que están en el Parlamento -y que ustedes consideran insuficientes- nos igualan legislativamente con los países de nuestro entorno".

Modelo británico de televisión

Volviendo al tema de la inseguridad ciudadana, recordó que con las excarcelaciones de 1975 y 1976 no se había producido el escándalo ocasionado por las originadas como consecuencia de aplicar unos criterios propios de cualquier Estado de derecho, "posiblemente porque en esta ocasión lo ha hecho un Gobierno socialista". Nuevamente fue interrumpido por algo más que murmullos. Parecidos incidentes se reprodujeron al referirse a la televisión privada. El presidente anunció que en 1985 saldría una ley regulando esta materia, y que el Gobierno había decidido abordar el tema porque, dijo, "estoy convencido de que, si no lo hace este Gobierno, no lo hará ninguno", palabras que volvieron a provocar nuevas protestas entre los asistentes.

El presidente defendió un modelo de televisión privada semejante al británico y rechazó el italiano, que "está siendo cuestionado por ellos mismos". Aseguró que habrá televisión privada, además, "por que la propia tecnología así lo impondrá".

Felipe González se mostró optimista sobre el futuro y la evolución de la economía española, aunque señaló que cada uno debe asumir su propia responsabilidad. Según sus palabras, los' trabajadores deben concienciarse de que la moderación salarial era necesaria para generar empleo.

A los empresarios les recordó que la mejora de las exportaciones, e incluso la moderación salarial conseguida, tenía que haber producido un excedente empresarial que no se había correspondido con nuevas inversiones. "Tal vez", dijo, "porque estamos afectados por 10 años de crisis".

Ante las distintas acusaciones de los empresarios -asfixia de las empresas, incremento de la inseguridad ciudadana, déficit público y de la Seguridad Social, aumento de la presión fiscal, etcétera-, el presidente desafió a los presentes para que le señalarán cuáles de los grandes problemas del país eran de exclusiva responsabilidad del Gobierno: "Díganme uno, y les aseguró que lo estudiaremos y rectificaremos", aseguró.

En varias ocasiones el presidente insistió en la necesidad de atajar el fraude a todos los niveles, no sólo el fiscal, sino el que se está produciendo en el consumo de medicamentos, a través de las cartillas de jubilados, en la jubilación por invalidez -"hay provincias en las que parece que ha habido una guerra"- y en cualquier área en la que se detecte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de abril de 1984

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