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Entrevista:

Vargas Llosa y la tentación política

El escritor peruano reconoce a EL PAIS que aceptó en un primer momento presidir un Gobierno de coalición, "para salvar la democracia"

La crisis económica, el terrorismo del grupo terrorista Sendero Luminoso y el reciente motín en la cárcel limeña de El Sexto han centrado la atención de los medios informativos del mundo sobre Perú. Hace unos días, el escritor mario Vargas Llosa, amigo personal del presidente Belaúnde Terry, declinó formar un Gobierno que dirija el país hasta las próximas elecciones legislativas, que se celebrarán dentro de un año, si bien ha reconocido, en una entrevista telefónica con un redactor de EL PAIS, que estuvo a punto de aceptar el cargo.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, de 48 años, estuvo a punto de aceptar el cargo de primer ministro de su país, que le ofreció el presidente de la República, Fernando Belaúnde Terry, por "motivos morales" y a pesar de que "no tengo vocación ni apetito político".Desde su casa del barrio limeño de Barranco, frente al océano Pacífico, Vargas Llosa declaró, en una conversación telefónica. con EL PAIS que, después de mantener tres reuniones con el presidente Belaúnde Terry, llegó a la conclusión de que no debía aceptar la jefatura del Gobierno peruano. El autor de La ciudad y los perros, leyó el martes pasado una breve declaración ante los periodistas en la que se limitó a decir que su presencia al frente del ejecutivo "no era la solución que más conviene al país en las actuales circunstancias".

El escritor reconoció ayer que había aceptado en un principio y que su intención era formar un gabinete de consenso, independiente y de absoluta imparcialidad. "Es tamos en el último año de la actual legislatura y se trata, por consiguiente, de un año electoral. Yo pretendía crear un Gobierno que consiguiera un clima más sereno y de mayor imparcialidad en el que celebrar las elecciones", manifestó.

Vargas Llosa asegura que no hubo oposición a su posible nombramiento dentro del partido en el poder y que "las distintas corrientes del Gobierno estaban de acuerdo". El anterior primer ministro, Fernando Schwalb, dimitió el pasado lunes por divergencias sobre la política económica del Gobierno, según la versión oficial.

Tras la negativa del autor de La casa verde, "que comuniqué al presidente Belaúnde de una manera muy cordial", se nombró presidente del Consejo al senador Sandro Mariátegui, de 64 años, que ocupa también la cartera de Asuntos Exteriores. El nuevo Gabinete está compuesto exclusivamente por miembros del partido de centroderecha Acción Democrática (AD) y desaparecen los dos ministros del minoritario Partido Popular Cristiano (PPC).

Mario Vargas Llosa declaró a este periódico que la grave crisis económica que sufre Perú es la principal amenaza para el sistema democrático reinstaurado en 1.980. "La crisis es enorme; la deuda externa; las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) que asfixian al país; el paro; la inflación; la recesión industriál...".

El segundo problema de Perú es el terrorismo, especialmente el del grupo maoísta Sendero Luminoso. "Con la amenaza terrorista el régimen democrático muestra su peor cara, la de la represión, la de la violencia. Yo he denunciado esos excesos, la última vez hace sólo unos días. Lo malo de todo; esto es que se produce un desencanto del sistema democrático. Por eso, ante este peligro, creo que todos debemos arrimar el hombro para salvarlo", señala Vargas Llosa.

¿Son compatibles las funciones de escritor y de político? El autor de La guerra del fin del mundo opina rotundamente que no. "Si un escritor asume una responsabilidad política su oficio debe quedarse en el vestuario y todo escritor debe ser consciente de ello. Un cargo político supone dejar la profesión, aunque sólo sea porque no se tiene tiempo para leer buena literatura".

"Me parecía honestodecir que sí"

Sin embargo, Vargas Llosa re conoce que "he escrito tantas veces de política; he criticado tanto a los políticos, que me parecía honesto decir que sí, aceptar esa responsabilidad de gobernar". En cualquier caso, asegura, se habría tratado de "un paso transitorio con la única intención de ayudar a mi país".

La crisis política peruana ha mantenido al escritor alejado de su trabajo actual, una novela que transcurre en los años cincuenta en Jauja, ciudad de la Sierra Central que fue la primera capital de Perú durante la colonización española. "Sólo ahora he podido volver a trabajar en ella y darle los retoques finales".

Vargas Llosa explicaba así a este diario el dilema que ha vivido durante bastantes días: "Yo quiero ser escritor, pero lo que está en juegó aquí, ahora mismo, es el modelo de sociedad. Si la democracia fracasa volverá a haber una intervención militar y yo no quiero una dictadura para mí país. Por eso estuve a punto de aceptar la máxima responsabilidad política. Siempre me había negado antes a ocupar un cargo público, aunque me han ofrecido muchos: ministro, embajador, candidato electoral a la alcaldía de Lima..."

Sobre las acusaciones que se le han hecho de evolucionar hacia posiciones políticas de derechas, abandonando su izquierdismo de juventud, Mario Vargas Llosa responde que "no creo haber cambiado en lo sustancial. Soy consciente de los problemas de desigualdad y de injusticia social que hay en Perú y en América Latina. Pero no creo que eso pueda resolverse con una dictadura, sino con un régimen democrático. La desaparición de la libertad no favorece los cambios sociales y si no que les pregunten a los polacos o a los cubanos".

"Yo defiendo un sistema democrático con cambios profundos, con una reforma del sistema. Hay que cambiar la sociedad, pero mediante un Gobierno elegido democráticamente, con libertad de expresión y de Prensa. Así es como se han conseguido las formas de vida más libres del mundo", añade.

Vargas Llosa es rotundo al declarar que "no quiero una dictadura cubana para mi país. He criticado a los políticos de aquí, las violaciones de los derechos humanos, el tráfico de narcóticos. Creo que mi independencia está sobradamente probada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de abril de 1984