Propósitos poco convencionales y firmes principios liberales en el programa del candidato sorpresa del Partido Demócrata

La plataforma política de Gary Hart -sus famosas "nuevas ideas"- es una mezcla de propósitos poco convencionales y firmes principios liberales. Críticas a la energía nuclear, elogios a las nuevas tecnologías productivas, ataques a la política exterior de Ronald Reagan, apoyo al sistema de libre mercado, denuncias del destino del fuerte presupuesto militar y luchas en favor de los derechos civiles son algunas de las banderas que Hart enarbola en la actual campaña demócrata para designar candidato a la presidencia de Estados Unidos.

Hart critica sin tapujos las ideas económicas del rooseveltiano New Deal al declarar que la clave para la prosperidad no descansa en nuevas regulaciones federales o en la creación de nuevas agencias gubernamentales para el desarrollo. "El New Deal fue una brillante respuesta a los problemas de los años treinta, pero no puede resolver los problemas de hoy", dijo recientemente en la campaña electoral de Nueva Hampshire.Para el senador por Colorado, la nueva fuente de puestos de trabajo procede de la alta tecnología y de la revolución de la información. El año pasado escribió en The Futurist que "estamos pasando rápidamente de una economía basada en la industria pesada a una basada cada vez más en la información, en la alta tecnología, en las comunicaciones y en los servicios". El senador por Colorado decía entonces que "tenemos que encontrar el modo de pasar de la economía del pasado a la del futuro con el menor daño posible y el menor nerviosismo posible". Hart minimizaba "las tenebrosas predicciones sobre pérdida de puestos de trabajo por la automatización", y manifestaba que "los trabajos aparecerán casi como por una repentina magia" cuando el sistema productivo exija más ingenieros, analistas de ordenadores, técnicos de rayos láser y mecánicos para robots.

Así pues, Hart rechaza en los mítines las recetas que proponen lograr la recuperación económica a base de subvenciones federales y programas de salvación de empresas, predica un complejo sistema de incentivos fiscales para inducir a la inversión y aboga por la financiación de la formación en los nuevos sistemas productivos de los obreros desplazados.

Este interés por el futuro lo ha transmitido a su carrera electoral, en la que repite incansablemente que "esta campaña es sobre el futuro, no sobre el pasado", una consigna que aparece en los spots de televisión y en valias publicitarias por todo el país. El núcleo central de su campaña es que él trae "nuevas ideas para una nueva generación", la de los que miran hacia adelante, mientras que Walter Mondale -dice- se centra en el viejo y superado liberalismo de un gran Gobierno y un elevado gasto.

Reforma militar

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Hart, que apareció en la escena política norteamericana enarbolando la crítica a la guerra de Vietnam y al creciente gasto militar, aparece hoy como un experto en cuestiones castrenses y como uno de los más destacados promotores de lo que él llama reforma militar, con la que pretende conseguir un sistema militar norteamericano que sea más móvil, más flexible y con una mejor relación efectividad-coste.Hart propone una reducción de los gastos defensivos no mediante el recorte arbitrario de los presupuestos, sino porque se haga más hincapié en la eficiencia y en la capacitación de las fuerzas convencionales, y menos en las armas nucleares y en sistemas de guerra de las galaxias. En los últimos años, Hart se ha caracterizado por su apasionada defensa de portaviones más pequeños, de los aviones de despegue vertical y del uso de divisiones de infantería ligera. En el Senado han sido muy sonadas sus críticas al supermisil MX, por considerar que su presencia deshará todos los cálculos sobre equilibrio de armamentos. También se opone al bombardero estratégico B-1.

Hart es asimismo contrario a la presencia norteamericana en Líbano y a la política de Washington en Centroamérica. El senador ha prometido que si llega a la Casa Blanca suspenderá todo el apoyo logístico de que actualmente gozan por parte de Estados Unidos las guerrillas antisandinistas, El Salvador y Honduras.

En cuestiones relativas al control de armamentos, Hart se muestra partidario de la congelación nuclear, e incluso ha propuesto la celebración de negociaciones soviético-norteamericanas para poner fin a la producción de plutonio, un elemento clave en la fabricación de este tipo de armas.

Su prevención contra lo nuclear ya se puso de manifiesto en 1979, esta vez en el campo de lo civil, con motivo del accidente en la central nuclear de la isla de las Tres Millas. Hart presidió la comisión investigadora del Senado sobre este suceso. Con anterioridad se había mostrado como un furibundo crítico de la ley federal que limitaba la responsabilidad de la industria nuclear en los daños provocados por esa clase de accidentes. Este recorte en las responsabilidades "es la mayor subvención que se ha concedido a cualquier industria", decía entonces, cuando sostenía que "ha llegado la hora de cortar ese cordón umbilical. Si la energía nuclear no puede sobrevivir en un mercado libre sin subvenciones ocultas, tendremos que basar nuestros recursos energéticos en otras tecnologías que puedan".

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