Defensa replantea sus compras de armamento tras ser rechazado el Aviocar por Estados Unidos

La decisión del Gobierno estadounidense de adquirir 18 aviones británicos Sherpa en lugar de los aparatos españoles Aviocar, adoptada el pasado viernes, ha acarreado que el Gobierno español se replantee la próxima solución a tres importantes programas para adquirir armamento valorado en cerca de 200.000 millones de pesetas, según informaron ayer fuentes del Ministerio de Defensa. En los tres programas -misiles antiaéreos, helicópteros y carros de combate- compiten empresas estadounidenses y europeas. El ministro de Defensa, Narcís Serra, que visitará oficialmente EE UU la próxima semana, estaba ayer "muy disgustado" por la citada decisión, que fue calificada de "mala noticia" por el, secretario de Estado del departamento, Eduardo Serra.En opinión del secretario de Estado, Eduardo Serra, "EE UU ha desaprovechado una oportunidad magnífica para disminuir el gran desequilibrio entre Washington y Madrid en el mercado armamentístico". Según fuentes del ministerio, puesto (que EE UU no realiza operaciones para disminuir ese desequilibrio, el Gobierno español debe tomar la iniciativa realizando menos compras de material bélico estadounidense.

Sólo a lo largo del pasado año, España compró armamento fabricado en EE UU por valor de 500.000 millones de pesetas, con lo que se situó como primer cliente occidental de Washington. Sin embargo, EE UU no ha firmado nunca ningún importante contrato para comprar armas españolas, a pesar de que el Convenio Hispano-Norteamericano de Amistad y Cooperación dice que ambos países buscarán un equilibrio en esa área.

Posible 'dumping'

El programa más próximo que debe ser decidido por el Gobierno español es la compra de misiles antiaéreos de baja cota, valorado en más de 30.000 millones de pesetas. En el programa compiten tres firmas europeas y una estadounidense. Si bien las europeas ya contaban con cierta ventaja en los últimos meses, impresión también existente con respecto a los otros dos programas, la decisión en contra del Aviocar puede decidir definitivamente la balanza en contra de EE UU, según se comentó ayer en medios oficiales.Según un comunicado oficial de la Embajada norteamericana en Madrid, la decisión en favor del Sherpa se adoptó "tras una evaluación técnica y económica muy rigurosa".

Fuentes españolas, por su parte, recordaron ayer que tanto el avión británico como el español cumplían los requisitos exigidos por la fuerzas aéreas norteamericanas, y en el aspecto económico, en medios oficiales españoles se aseguró que, en precios normales de mercado, el Aviocar es un 30% más barato que el Sherpa.

No obstante, ya hace vanas semanas que en círculos españoles relacionados con la operación se aseguró que el Gobierno británico había decidido subvencionar oficialmente la venta del Sherpa, extremo que el Gobierno español rehusó hacer.

De hecho, las dos firmas implicadas, Construcciones Aeronáuticas, SA (CASA), y Short Brothers, rebajaron considerablemente sus precios en las últimas ofertas presentadas a principios del pasado mes. El contrato de compra previsto inicialmente entre Estados Unidos y la firma británica ascendía a 80 millones de dólares (12.800 millones de pesetas), pero finalmente se ha concedido al Reino Unido por 54 millones de dólares (más de 8.000 millones de pesetas), cantidad a la que, a pesar de las rebajas, no pudieron llegar los fabricantes españoles, según la empresa.

"Una auténtica bofetada"

La decisión, desde el punto de vista político y diplomático, ha supuesto "una auténtica bofetada" (expresión empleada ayer en medios oficiales), debido a que se ha producido un mes después de que Eduardo Serra hiciera gestiones en EE UU en favor del Aviocar, y a sólo una semana de que Narcís Serra inicie una visita oficial a Washington. "Es ahora cuando tenemos obligación de ir para dejar clara nuestra postura", dijo ayer un portavoz del ministerio al ser preguntado sobre el posible aplazamiento de la visita.A pesar de todo, en los medios oficiales consultados ayer se afirmó que el principal perjudicado de la decisión estadounidense es el sector de la industria armamentística española, ya que la venta a EE UU de material de elevada tecnología hubiera originado un efecto multiplicador en el mercado internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de marzo de 1984.

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