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Perecieron los 18 ocupantes del avión Hércules de EE UU que se estrelló cerca del Moncayo

Los 18 militares ocupantes del avión Hércules C-130 de las fuerzas aéreas norteamericanas que se estrelló a primera hora de la noche del martes en el término, municipal de Borja (Zaragoza), cerca del Moncayo, perecieron en el accidente, cuyas causas no habían sido precisadas al cierre de esta edición.Los cadáve res de 16 de los 18 militares fueron rescatados ayer, tras ser localizado a primera hora de la mañana el aparato siniestrado. Los fallecidos son todos ellos de nacionalidad norteamericana, a excepción del capitán español del Ejército del Aire Francisco Guardiola Gabó. Los cuerpos se encontraban prácticamente irreconocibles.

Fuentes del Ejército del Aire apuntaron la posibilidad de que una corrección de rumbo efectuada en el último momento como consecuencia de una tormenta de nieve provocara que la panza del avión chocase con el terreno a unos 30 metros de la cima de una loma. El avión de las fuerzas aéreas norteamericanas, que procedía de la base que Estados Unidos tiene en las proximidades de Francfort (República Federal de Alemania), había partido a media tarde del martes de Zaragoza con 18 personas en su interior: 10 paracaidistas, seis tripulantes del aparato, un especialista de rescate y el capitán español, que acudió como observador de las maniobras.El vuelo, al que se invitó a paracaidistas españoles que, sin embargo, declinaron el ofrecimiento, se desarrollaba dentro de las maniobras denominadas Tacex, que desde el lunes venían realizando ambas fuerzas aéreas, y tenía como objetivo efectuar un salto a baja cota.

Cuando el aparato sobrevolaba el paraje denominado La Albardilla, perteneciente al término de Borja, población situada a unos 10 kilómetros del lugar del siniestro, chocó, hacia las 19.30 horas del martes, contra una loma de unos 400 metros de altura, a unos dos minutos escasos del punto previsto para el lanzamiento de los 10 paracaidistas.

Partido en dos

Probablemente, al apercibirse los pilotos de la presencia del monte, intentaron remontar el vuelo, pero no tuvieron tiempo suficiente, ya que estaban prácticamente encima de la loma. Los pilotos ordenaron a través de la megafonía interior del avión el lanza miento inmediato de los paracaidistas con fuertes gritos de out, out, out (fuera, fuera, fuera) según se pudo escuchar en el último contacto radiofónico establecido con el aparato. Pero, pese a estar preparados para el salto y aun que permanecía abierta una de las puertas del avión, los paracaidistas no llegaron a lanzarse al vacío El Hércules, que volaba entonces a unos 200 kilómetros por hora, chocó violentamente contra la loma, en una zona de pinos, cuan do apenas le faltaban 30 metros de altura para franquear el monte.

El aparato se partió en dos y se deslizó por la pendiente, quedando la cola del Hércules prácticamente intacta. El resto del fuselaje del avión se destrozó completamente. Ayer se podían encontrar piezas del avión a unos 100 metros del lugar del siniestro.

Entre los restos calcinados se hallaban los cuerpos de los 10 paracaidistas, atados al dispositivo automático de apertura del paracaídas. Los restantes ocupantes del avión fueron encontrados entre los hierros.

El satélite Start intervino en la búsqueda del aparato norteamericano enviando sus señales al centro de Paracuellos, así como a la estación de Toulouse, en Francia. El avión fue localizado a primera hora de la mañana de ayer por un helicóptero del Servicio de Alerta y Rescate. Durante toda la noche, efectivos de la Guardia Civil de Borja, Cruz Roja, así como paracaidistas españoles y norteamericanos, habían rastreado la zona, lo que originó que, como consecuencia del intenso frío, algunos de los soldados tuvieran que ser trasladados a centros hospitalarios de Zaragoza con principios de congelación en las extremidades.

Una vez que se hubo localizado el Hércules y se comprobó que no había supervivientes, miembros de la base estadounidense en Zaragoza recogieron la caja negra del aparato, que será enviada a EE UU con el fin de averiguar cuáles fueron las causas reales del accidente. Los trabajos de rescate de los cadáveres se desarrollaron durante toda la jornada. A última hora de la noche faltaban aún por localizar dos de los ocupantes.

El Hércules C-130 tiene 40 metros de envergadura, y es apto para transportar 20 toneladas de carga a unos 4.000 kilómetros de distancia, volando a unos 10.000 metros de altura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de marzo de 1984

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