Trifón Álvarez,
limpiabotas, que ejerce desde hace 21 años en una cafetería de Valencia, y que compagina este oficio con la venta ambulante de lotería, ha demostrado tener una lealtad al cliente a prueba de bombas, ya que acaba de repartir 18 millones de pesetas en premios de décimos que tenía apalabrados, pero que no había entregado a sus destinatarios. Trifón tiene muchos clientes abonados a números que él distribuye. El pasado sábado repartió íntegro el tercer premio, agraciado con 85 millones de pesetas. Entonces llamó a sus compradores de siempre y les dijo que les tenía guardados sus décimos. "A mí no me hubiera hecho provecho ese dinero; considero que no era mío", ha dicho lacónicamente.


























































