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Mensaje conciliador de Garaikoetxea hacia el PSOE, en un tenso fin de semana electoral

El clima de confrontación que ha caracterizado el curso de la campaña electoral vasca, especialmente entre nacionalistas y socialistas, alcanzó en este rin desemana sus máximas cotas en las intervenciones del vicepresidente Alfonso Guerra y del vicelendakari Mario Fernández. Sin embargo, el lendakari Carlos Garaikoetxea lanzó públicamente una oferta de diálogo al presidente del Gobierno, Felipe González. La crispación de la campaña desembocó ayer incluso en violencia física, cuando la comitiva del candidato de Coalición Popular Jaime Mayor Oreja fue agredida en Llodio por personas de ideología abertzale radical, aunque sin mayores consecuencias.

Aunque ninguna fuerza política quiso pronunciarse sobre los últimos sondeos preelectorales publicados ayer, que dan al PNV la mayoría absoluta, estas encuestas aparecían en los discursos peneuvistas como telón de fondo.Los más duros discursos estuvieron a cargo del Alfonso Guerra y Mario Fernández. El primero había dicho el sábado que "para lo que sirve Garaikotexea es para vender corbatas", mientras el segundo se refirió, un día después, en el mismo local, a la conveniencia de desinfectar el lugar donde anteriormente había intervenido Guerra.

Ante 1.500 personas congregadas en un teatro de Vitoria, Alfonso Guerra, al igual que hiciera en el mitin celebrado en la noche del sábado en San Sebastián, criticó a los grupos enmarcados en el espectro nacionalista y reinterpretó, a su estilo, el. slignificado de las siglas del PNV y HB, así como las de ETA. A los miembros de Herri Batasuna les llamó "hijos de Buda", a los del PNV "Partido para No Vivir" y de ETA dijo que sus componentes son "huérfanos de Franco y Carrero".

Especialmente duro se mostró con los dirigentes del PNV, de quienes dijo que "muchos de ellos quieren que mi partido haga un pacto con ETA, de tal manera que ETA no le pida a nadie el impuesto reaccionario y a cambio el PNV, a fin de año, le entregue una cuenta para que les dejen tranquilos".

Estas afirmaciones del vicepresidente del Gobierno no hubieran resultado tan llamativas, dado el tono que está adquiriendo la campaña, si no contrastaran con la actitud dialogante que había mostrado en una conferencia de prensa celebrada antes de su mitin en San Sebastián. En la misma Guerra se había mostrado partidario de establecer un acuerdo con las principales fuerzas políticas parlamentarias.

Ayer, en el mismo velódromo de Anoeta, en San Sebastián, donde Guerra había criticado a los nacionalistas, el vicepresidente del Gobierno vasco, Mario Fernández, comenzó su intervención con su recomendación sanitaria a los asistentes. Acto seguido, Mario Fernández, destacó la labor del Gobierno vasco que, en la práctica, "ha contado con dos años y no cuatro, ya que los conciertos económicos entraron en vigor en el verano de 1981". Estableció una comparación entre los dos últimos años de gestión del Gobierno vasco y los 16 meses de Gobierno socialista para recalcar que en este tiempo se han contabilizado en España un total de 180.000 parados más de los que había cuando el PSOE accedió al poder.

Abundó Mario Fernández en sus críticas a la política "antiautonómica" del PSOE, a la que calificó de "ineficaz, sectaria y visceral", para recordar a los 8.000 asistentes al acto público que "el partido socialista es el de la LOAPA y el Gobierno vasco es el que mandó la LOAPA al cubo de la basura". Arremetió también contra Herri Batasuna, diciendo que no es preciso que los dirigentes de la coalición abertzale radical se comprometan a ofrecer 200.000 puestos de trabajo para Euskadi, porque nos conformamos con que no destruyan más puestos de trabajo; el resto ya lo haremos nosotros".

Por su parte, el presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaikoetxea, dio la vuelta a la oferta de diálogo que había realizado Felipe González en la pasada campaña de 1982, acuñada como el espíritu de Anoeta, -tan criticada por los nacionalistas porque, en su opinión, no se ha plasmado en hechos reales-, para brindar su mano tendida al presidente del Gobierno, Felipe González, a partir del 27 de febrero. "Después de que ganemos las elecciones", dijo, "espero que todos podamos tendernos una mano en este país. Espero que las heridas que se hayan abierto en esta campaña puedan cicatrizarse. Yo no soy rencoroso, ni siquiera con Guerra. Y le digo a Felipe González que tiene la mano tendida de este lendakari para desatascar la situación que ellos atascaron".

Acusaciones al PSOE

Al criticar a los grupos minoritarios que obstaculizan la labor del Gobierno vasco, situó en la misma balanza a los socialistas y a Herri Batasuna. Así, tras calificar al PSOE de "minoría en Euskadi que se aprovecha de que es mayoría en España para imponer aquí sus puntos de vista", emplazó a la coalición abertzale radical: "En estos momentos, son 11 diputados de un Parlamento de 60 escaños y, por lo tanto, no pueden estar alimentando ni moral ni materialmente las vías de la violencia".La campaña electoral, que está salpicada de agresiones verbales entre las fuerzas mayoritarias, registró ayer un incidente sin consecuencias graves en la localidad alavesa de Llodio, que tuvo como protagonistas al candidato de Coalición Popular, Jaime Mayor Oreja, y a simpatizantes de Herri Batasuna. Éstos, que se habían encadenado en una céntrica plaza de Llodio para reivindicar la amnistía, increparon a los acompañantes de Jaime Mayor Oreja, que estaban firmando libros electorales. Tras una breve discusión, un abertzale agredió fisicamente a un miembro de la comitiva de Coalición Popular, sin que el incidente produjera mayores consecuencias, porque los agredidos se retiraron de la plaza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de febrero de 1984

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