Una disputa entre la policía y la Guardia Civil impidió detener a unos delincuentes que transportaban 500 kilos de hachís

Las direcciones generales de la Guardia Civil y de la Policía han abierto una investigación sobre un incidente ocurrido en la noche del pasado domingo en la playa de La Línea de la Concepción (Cádiz), cuando miembros de la Guardia Civil interfirieron un servicio que se disponía a culminar el grupo especial de estupefacientes de la Policía Judicial, según informaron ayer fuentes policiales. Recientemente, en Jerez de la Frontera fue denunciado otro caso) de interferencia policial, cuyas causas podrían achacarse al exceso de celo y la falta de coordinación entre los distintos cuerpos.

De acuerdo con las fuentes informantes, los hechos ocurrieron en la noche del pasado día 29, cuando una patrulla de la Guardia Civil, a bordo (de un Renault 4L, detectó cerca de la playa de Levante a cinco miembros del Cuerpo Superior de Policía que viajaban en un coche K camuflado. Los guardias civiles siguieron al coche de los inspectores y, tras recorrer varios centenares de metros, se situaron delante del automóvil K y pidieron a los inspectores que se identificaran. Éstos lo hicieron y, al ser preguntados qué hacían por la zona, respondieron que estaban realizando un servicio.Los inspectores se dirigieron a continuación al lugar conocido como Dos Torres o Punta del Zorro de la mencionada playa, sitio exacto en el que, según una información llegada de forma confidencial al grupo de estupefacientes del Cuerpo Superior de Policía, debían desembarcar esa misma noche cerca de 500 kilogramos de hachis. Cuando los inspectores ya se encontraban apostados en el lugar de la cita, minutos antes de las 24.00 horas, se presentaron en el lugar tres automóviles Seat Ritmo, dos Renault 4L, otro camuflado y un séptimo perteneciente a los grupos especiales, todos ellos con guardias civiles a bordo.

Los inspectores, alarmados porque creyeron que la operación podía fracasar ante semejante despliegue, llamaron por radio a su comisario jefe, Benito Ruiz Martín, y éste comunicó los hechos inmediatamente a un capitán de la Guardia Civil, a quien solicitó que coordinara la intervención o que dejara culminar el servicio a los miembros del Cuerpo Superior de Policía.

Siempre según la misma versión, el capitán se presentó conotro coche en la misma playa para tomar la dirección de la operación. Minutos más tarde, todos los agentes apostados pudieron ver que, desde un yate, descolgaban una lancha neumática Zodiac, en la que iban tres personas y, seguramente, los 500 kilogramos de hachis. Desde su coche, los inspectores realizaron con las luces las señales que, según les había dicho el confidente, debían realizar. En efecto, la lancha inició la marcha hacia la playa, momento en el que un teniente de la Guardia Civil dijo a los inspectores que se apartaran de la playa "porque podía haber problemas", frase que fue entendida por los presentes como una advertencia. de que los guardias podían hacer uso de las armas.

Cuando la lancha estaba ya muy cerca de la playa, un guardia civil comenzó a gritar el habitual, alto a la Guardia Civil" y, como la lancha iniciaba una extraña maniobra, algún guardia efectuó varios disparos al aire. En ese momento, uno de los ocupantes de la lancha se lanzó al agua y posteriormente fue detenido, mientras los otros dos huían y aún no han sido localizados.

Llegaron a las manos

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La escena provocó un fuerte malestar en la Comisaría de la Línea de la Concepción, pero los incidentes no acabaron esa noche. Al día. siguiente, en un bar de La Línea, coincidieron varios guardias civiles y algunos inspectores de la policía, quienes, en tonos humorísticos, achacaban a los guardias el fracaso de la operación. En la conversación intervino el sargento de la Guardia Civil José Antonio López Robledo, quien, en un momento dado, y siempre según las fuentes policiales informantes, tuvo algunas "expresiones fuertes" contra un inspector que hace varias semanas denunció al propio sargento como sospechoso de haber retenido parte de un alijo de hachis intervenido a delincuentes.

La discusión fue agriándose paulatinamente, hasta que el sargento y el inspector se enzarzaron en una pelea a puñetazos en el establecimiento público. A raíz de ello, el sargento ha sido arrestado por sus superiores, mientras es posible que también sea sancionado el inspector.

Otro caso de interferencia policial se produjo días atrás en Jerez de la Frontera, cuando el comandante de la guarnición de la policía nacional, Alfonso Martínez Carrillo, facilitó datos sobre una banda de delincuentes al servicio de información de la Guardia Civil antes que a la comisaría de policía. Por esta acción, se ha abierto un expediente al capitán Martínez Carrillo.

Un portavoz del SPP (Sindicato Profesional de Policías) dijo ayer que "continuamente se producen ejemplos de descoordinación entre los cuerpos policiales", hecho que achacó al incumplimiento de la ley de policía de diciembre de 1978, en la que fija como competencia del Cuerpo, Superior de Policía "la dirección y coordinación de los servicios en materia de información e investigación". El máximo responsable de la coordinación en las actuaciones de los cuerpos policiales es el director de la Seguridad del Estado, Rafael Vera.

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