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Crítica:El cine en la pequeña pantalla

Crónica de una venganza

Sam Fuller ha dirigido unas cuantas películas bélicas y, según cuentan los libros, los hábitos narrativos del género se le pegaron en Underworld (Bajos fondos), filme inédito en España y que tuvo una larga peripecia con la censura, ya que su guión desagradaba, por su dureza, a los custodios del medio.Si Fuller se acogió al esquema bélico no fue por falta de imaginación, ya que el cineasta es de los menos aburridos a la hora de perpetuar un estilo, ni tan siquiera como estigma tolerable para la identificación de la autoría.

La violencia domina todo el filme ya que la motivación del crimen está dada desde un inicio, la venganza, y sólo resta la brillantez de su ejecución.

Meredith Brody y Alain Silver resaltan en el libro Film noir las cercanías del héroe de esta película con Skip McCoy en Manos peligrosas, del propio Fuller, aunque establecen una diferencia sustancial; en el caso de Tolly Devlin (Cliff Robertson) no cabe la posibilidad de una redención amorosa, porque también el amor es, para DevIin, una astucia informativa, una manera de saber encontrar a los cuatro asesinos de su padre.

En The Crimson Kimono, Mac, el personaje alcohólico interpretado por Anna Lee, anticipa asimismo a las turcas que coge Beatrice Kay en Bajos fondos. Manos peligrosas le valió al cineasta la fama de anticomunista y el insistir en épicas guerreras afianzó esta imagen.

Sin embargo, el irónico y fumador Fuller tuvo la astucia de escoger como protavoces de las diatribas a borrachos, prostitutas y chivatos, con lo que la bajeza moral de sus sustentadores perjudicaba la credibilidad de sus argumentos. Siempre hay algo en el cine de Fuller que pide estar al tanto de su trabajo.

Bajos fondos se emite hoy a las 21,50 horas por la primera cadena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 1984