Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

'Las palabras de Max', un experimento de rodaje en cuatro etapas

Las palabras de Max, rodada entre 1976 y finales del 77 por Emilio Martínez Lázaro, que se emite hoy a las 10 de la noche por la segunda cadena, fue un experimento de rodaje por etapas. Sus intérpretes, el sociólogo Ignacio Fernández de Castro y la hija del productor Elías Querejeta, Gracia, era la primera y, por ahora, última vez que se ponían frente a las cámaras. En 1978, la película obtuvo el Oso de Oro, máximo galardón del Festival Internacional de Cine de Berlín.

La forma de rodar por etapas, dejando entre ellas meses de inactividad, "fue un experimento de Elías Querejeta, productor de Las palabras de Max", explica el director de la película, Emilio Martínez Lázaro. "Se trataba de hacer algo que pareciera un documental, al que nosotros poníamos la letra. Algo así como poner argumento al No-Do".Las diversas etapas de trabajo del guión les llevó a escribir cuatro sucesivos borradores. "Muchas tardes nos reuníamos y tomábamos copas, oíamos música y, de cuando en cuando, escribíamos algo. Nos lo pasábamos muy bien y quizá por eso no nos sobró ningún chiste para meter en el guión".

Las palabras de Max intenta ser, en opinión del director, "un documental provocado sobre un personaje en la madurez", que llevó al sociólogo Ignacio Fernández de Castro a convertirse en actor. "Elías me presentó a Fernández de Castro, que me gustó desde el principio porque se reía muy bien. Tenía una risa muy franca y contagiosa y, además, era un político con una intensa experiencia antifranquista. ¡Lástima que en la película tenga pocas ocasiones de reírse!", añade.

Gracia Querejeta es la otra protagonista de la historia, que al comienzo del rodaje tenía 14 años. "Además de ser muy inteligente, tenía una sensualidad muy especial. En realidad, podíamos haber rodado una estupenda versión de Lolita, de Novokov".

Con estas premisas, el rodaje iba surgiendo, "pero no teníamos nada claro lo que iba a salir", recuerda Martínez Lázaro. Y apostilla: "En realidad, hoy día sigo sin tener claro lo que ha salido. Hay momentos que me gustan mucho y otros que verdaderamente no sé por qué están allí. Esta reflexión la tengo más ahora que recién terminada la película. Quizá porque en estos momentos tiendo a ver las cosas con mucho más sentido del humor. Es decir, con más escepticismo".

'Nocturna' y germánica

Enviada al Festival Internacional de Cine de Berlín, recibió el Oso de Oro, máximo galardón que otorga la muestra. "A mí no me sorprendió mucho que le dieran este premio, aunque, de darle algún premio en algún sitio, tenía que ser en Alemania, porque la película quedó bastante nocturna y germánica", nocturnidad que volvería a repetir en Sus años dorados, "aunque no sea nada germánica, porque el sentido del humor se hacía más patente en ella y está más cerca de mis planteamientos actuales".Quemadas estas etapas, Martínez Lázaro se propone dar otro giro a su filmografía. "Lo que quiero hacer ahora es dar una visión tan pesimista de la vida que el público tenga ocasión de reírse a menudo con unas buenas escenas de comedia. Por eso mi próxima película, Lulú, podría resultar una mezcla de Saul Bellow y Psicosis.

Las palabras de Max se emite a las 22.00 por la segunda cadena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de enero de 1984