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Angel Liberal Lucini

El jefe del Estado Mayor de la Defensa es un amante de la lectura y los paseos

El almirante Ángel Liberal, nombrado ayer por el Gobierno jefe del Estado Mayor de la Defensa, recuerda que su padre, que pertenecía al Ejército de Tierra, solía llevarle de niño, en Barcelona, a ver los barcos anclados el puerto, e incluso en una ocasión le comentó que le hubiera gustado ser marino. Por eso, el hoy almirante le dio una alegría cuando, meses antes de que muriera, le comunicó su intención de ingresar en la Escuela Naval Militar. Se incorporó a ella en 1938 y no llegó a intervenir en la guerra civil.

La muerte del comandante Ángel Liberal es, precisamente, uno de los temas de los que menos gusta hablar a su hijo, hasta el punto de que amigos cercanos desconocen las circunstancias en que se produjo. El padre del almirante era ayudante del general Nicolás Molero Lobo, capitán general de Valladolid en 1936, y murió al oponerse a las tropas sublevadas que intentaban asaltar el edificio de Capitanía.El general Saliquet pasó la noche del día 17 al 18 de julio de 1936 en Villacastín. Como tenía previsto, de madrugada se acercó a Valladolid, en compañía de varios militares sublevados y de miembros de Renovación Española. Alguien les facilitó el acceso al edificio por la puerta trasera, y, minutos después, se produjo un tiroteo, en el que resultó herido de muerte el comandante Liberal, según datos históricos facilitados por L. M. de Dios desde Valladolid. Fue el primer asesinado en la ciudad castellana al iniciarse la guerra civil.

El nuevo jefe del Estado Mayor de la Defensa, "un hombre callado y seco", según quienes le conocen, está considerado como un militar duro con sus subordinados, por las fuertes exigencias que les impone, aunque rara vez utiliza contra ellos medidas disciplinarias. Todos sus compañeros consultados opinan que "su presencia física es bastante impresionante", pero hay quien apunta que, durante la época que estuvo al frente del Mando de Escoltas, con 17 barcos a sus órdenes, nunca arrestó a nadie. A la imagen de dureza contribuye la sobriedad en su comportamiento personal, influido, según personas próximas a él, "porque le falta un riñón desde hace unos años y se cuida mucho".

El almirante Liberal fue una de las personalidades que más influyó en la desarticulación del intento de golpe de Estado del 23-F como miembro del aquel gobierno provisional de subsecretarios que se formó en la noche del 23 al 24 de febrero de 1981.

Desde su nombramiento en noviembre de 1977 como subsecretario del Ministerio de Defensa, a propuesta del teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, Liberal es uno de los militares comprometidos con el sistema, ya que colaboró directamente en la creación del departamento de Defensa, con lo que se puso fin a la existencia de tantos ministerios como ejércitos. En esa época, según recuerda Gutiérrez Mellado en su libro Soldado de España, fue muy brillante la intervención de Liberal en las negociaciones hispano-norteamericanas previas a la firma del Acuerdo de Amistad y Cooperación.

Un teniente que estuvo recientemente bajo su mando dice de su capacidad intelectual: "Corta un pelo en el aire. Es de los que pasa muchísimas horas en su despacho, y encima se lleva trabajo a casa. En Cartagena, se llevaba documentos y proyectos para estudiarlos los fines de semana, y los lunes por la mañana nos ponía a todos en movimiento en cuanto empezaba la jornada".

Aparentemente frío, seco y distante, Ángel Liberal fue, sin embargo, el primer capitán general de la Zona Marítima del Mediterráneo que, una hora después de su toma de posesión el 28 de enero de 1983, convocó una conferencia de prensa. En aquella ocasión, según recogió el diario La Verdad, de Murcia, dijo que las Fuerzas Armadas tienen encomendadas "misiones de paz, más que de guerra".

Leer, viajar y pasear son las principales aficiones del almirante. En los últimos meses se le ha visto casi a diario por las calles de Cartagena, paseando de paisano y acompañado de su "don Juan particular", como él llama a su escolta.

Amante de la vida hogareña, está casado con Ana María Fernández Núñez -Mota en familía-, hija del almirante Pedro Fernández Martín, que murió siendo capitán general de la Zona del Cantábrico, y hermana de otros tres marinos. El matrimonio tiene tres hijas y un hijo, Ángel, que ahora es teniente de navío. Liberal tiene un hermano también marino, Eduardo, que ahora está al mando del destructor Marqués de la Ensenada. Ana María Fernández tiene tres hermanos, todos ellos profesionales de la Armada, y seis hermanas, cinco de las cuales contrajeron matrimonio con marinos.

Liberal ha recordado en alguna ocasión que le hubiera gustado estudiar una carrera universitaria complementaria a su formación militar, pero que las ocupaciones y los constantes cambios domiciliarios no se lo han permitido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de enero de 1984