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Dos policías nacionales, asesinados en Madrid en el primer atentado terrorista que se registra este año

Dos policías nacionales fueron asesinados en la mañana de ayer en Madrid en el primer atentado terrorista cometido en 1984 en España. Los agentes patrullaban en un coche zeta por el distrito de Carabanchel cuando fueron ametrallados con un subfusil por un joven que huyó a pie. A las 21.08 horas de ayer, en una llamada telefónica recibida en EL PAIS, un portavoz de los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) se atribuyó la autoría del doble asesinato, añadiendo que lo habían cometido "en honor de nuestro compañero Juan Martín Luna, asesinado por la policía fascista en Barcelona". El comunicante cortó la llamada antes de que se le pudiera pedir ampliaciones a la reivindicación que acababa de hacer sobre el atentado. Martín Luna, uno de los dirigentes de los GRAPO más buscados por la Policía, murió en Barcelona el 5 de diciembre de 1982 durante un enfrentamiento con varios agentes que le sorprendieron cuando salía de una panadería, situada en la calle Cartagena.

La Policía había descartado desde el primer momento que el atentado fuera obra de la organización terrorista ETA y dirigió todas sus investigaciones en torno a algún comando de los GRAPO, como primeros sospechosos del doble asesinato. Y así lo había expresado por la tarde el director general de la Seguridad del Estado, Rafael Vera, quien visitó la capilla ardiente de los policías asesinados y dio el pésame a los familiares.A las 8.28 horas de ayer, el coche patrulla de la comisaría de Carabanchel que responde a la clave España-46, se detuvo frente a un semáforo en rojo en el Camino Viejo de Leganés, esquina con la avenida de Oporto. En los asientos delanteros del vehículo viajaban el cabo José Ángel Requena Duarte, nacido hace 29 años en la granadina población de Pinos Puente, hijo de un teniente de la Policía Nacional ahora destinado en Granada, casado y con un hijo, y el agente Marcelino Clemente Vaquero; madrileño de 27 años, casado y con dos hijos.

Los dos policías pertenecían a la 4ª Compañía de la 17ª Bandera de Policía Nacional, con base en Carabanchel. En el próximo mes de abril, el cabo Requena cumpliría su tercer año en el cuerpo, y el agente Clemente, el sexto.

Según la reconstrucción policial del suceso, un joven de unos 25 años se situó junto a la ventanilla posterior del lateral derecho del automóvil detenido, un Seat 131 modelo ranchera, esgrimió un subfusil, disparó una ráfaga contra el interior del vehículo y huyó a pie, al parecer en compañía de otras dos personas. Los proyectiles penetraron desde atrás hacia adelante y alcanzaron por la espalda a los policías, que resultaron mortalmente heridos. Algunos testigos presenciales han señalado que, segundos antes del atentado, una muchacha se había dirigido a los ocupantes del vehículo a través de la ventanilla para distraer su atención, pero este detalle no ha sido confirmado por la policía. En el lugar del atentado fueron encontrados 12 casquillos de 9 milímetros Parabellum de la fábrica Santa Bárbara.

El cabo Requena, alcanzado en el tórax por cuatro impactos, fue trasladado a la residencia sanitaria Primero de Octubre, donde ingresó cadáver. Marcelino Clemente, que resultó alcanzado en el hombro izquierdo por una bala que le salió por el costado, fue trasladado al Hospital Militar Gómez Ulla para ser intervenido quirúrgicamente, falleciendo a las 9.48 horas. La capilla ardiente de los dos policías asesinados fue instalada a las 17.45 horas en el acuartelamiento de la Policía Nacional de la calle de Tacona, en el madrileña distrito de Moratalaz.

Controles policiales

Numerosos controles policiales de vehículos fueron efectuados ayer en Madrid a consecuencia del atentado, lo que provocó importantes retenciones de tráfico, que afectaron a la avenida de América, que lleva.31 aeropuerto de Barajas y la carretera de Zaragoza, y a la glorieta de Cádiz, que da salida a la carretera de Andalucía.

El atentado de ayer, según fuentes policiales, es semejante al registrado a las ocho de la mañana del pasado 5 de diciembre en las cercanías de la madrileña Cruz de los Caídos. En aquella ocasión, un hombre y una mujer dispararon con una pistola contra un coche zeta detenido ante un semáforo, sin alcanzar a los dos policías nacionales que lo ocupaban. La autoría de aquella agresión fue atribuida a los GRAPO, puesto que ese día se cumplía el primer aniversario de la muerte de Juan Martín Luna, dirigente de ese grupo terrorista.

Según la Dirección General de Policía, los GRAPO son en la actualidad un grupo sin cerebro ni infraestructura, incapaz de sostener una acción terrorista continuada. "Los GRAPO hoy deben de ser cinco o seis activistas que carecen de pisos, armas, informadores y apoyos sociales, pero que siempre pueden cometer un asesinato fácil, cobarde y chapuza, como el de los dos policías nacionales".

De "mala calaña terrorista" calificó el general Alcalá Galiano, inspector general de la Policía Nacional, a los autores del atentado de ayer. El Sindicato Unificado de Policía (SUP), organización clandestina de policías nacionales, condenó asimismo el "repugnante y execrable acto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de enero de 1984

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