Los trabajadores del Metro manifiestan su total desacuerdo con la subida de 10 pesetas
El comité de empresa de la Compañía Metropolitano de Madrid y Ferrocarril Suburbano de Carabanchel ha acordado manifestar su "total desacuerdo" con la propuesta efectuada por el Consejo de Intervención ante la Junta Superior de Precios, en la que se solicitaba elevar en un 33% las tarifas del servicio, a partir del próximo mes de enero. El comité se ha pronunciado también por una distribución de los costes entre los usuarios, los entes públicos y las empresas que se benefician de su existencia, como centros comerciales e industrias.El precio del billete sencillo se incrementaría 10 pesetas y pasaría a costar, de aprobarse la pretensión del Consejo de Intervención, 40 pesetas, rnientras el billete de ida y vuelta, que se adquiere en tacos de 10 unidades, costaría 57,50, en vez de las 36 pesetas que cuesta en la actualidad.
La representación de los trabajadores del metro considera excesiva la propuesta de subida y cree que de este modo se harían recaer en exclusiva sobre los usuarios los costes del saneamiento del servicio. "La reducción del déficit en el metro", indica un comunicado del comité de empresa, "está íntimamente ligado a una coordinación del transporte público en la capital que potencie dicho medio, evitando la competencia entre líneas de metro y autobús".
Rentabilidad social
El comité de empresa se pronuncia, además, por una solución legislativa a la financiación del transporte colectivo urbano que incluya fórmulas de subvención a los déficit de servicios colectivos, como el metro, "cuya rentabilidad se debe medir socialmente y no de una forma exclusivamente económica". La nueva legislación debería determinar, según los representantes laborales del ferrocarril metropolitano, el porcentaje que deben pagar los usuarios, "pero también lo que deben aportar los grandes centros comerciales y las industrias que se ven beneficiadas por este medio de transporte".Los representantes de los trabajadores del metro subrayan la necesidad de "una política valiente que potencie los transportes públicos", que en su opinión contaminan menos la ciudad y ahorran energía, y apoyan la construcción de aparcamientos disuasorios para los vehículos privados.
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