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"No oí rumor de sables durante mi mandato" afirma Calvo Sotelo

El ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo rompió ayer su silencio de un año para confesar, en la presentación del libro de José Oneto ¿A dónde va Felipe?, que durante su mandato nunca había oído el rumor de sables de que hablaba el autor en su libro, y sí en cambio "el ruido de los tenedores en los restaurantes, provocado por la conspiración en Unión de Centro Democrático".Calvo Sotelo fue el único político asistente a la presentación del libro. Sorprendentemente para Oneto, cuatro ministros excusaron a última hora su presencia, lo que explicó el autor como "una extraña conjunción astral". Por el contrario, Juan Tomás de Salas, editor del Grupo 16, lamentó la fría acogida de los protagonistas de este libro, que pretende contar el primer año del cambio, y consideró que era una ausencia por ofensa.

José Oneto diría posteriormente que si bien intentaba con su libro hacer una aproximación crítica a la labor realizada por los socialistas en su primer año de mandato, solamente se empleaba con dureza en la persona del vicepresidente Alfonso Guerra, al que calificó como el gran bluff del Gobierno.

Guerra es, en efecto, el miembro del Gabinete González que sale peor parado en el conjunto del libro, especialmente en el capítulo 5, al que pone el epígrafe "De cómo Alfonso Guerra comenzó a manipular la Televisión de acuerdo con dos personajes desconocidos en las filas de la oposición democrática, llamados José María Calviño y José Luis Balbín".

En esos 12 capítulos Oneto narra los grandes hitos de esta primera etapa socialista con la técnica detallista que le carectiraza, y que le hace tomar el hilo de un asunto en el pasador de la corbata de un interlocutor, para finalizar adentrándose en sus pensamientos. Destaca por su interés periodístico el capítulo dedicado al encuentro entre Miguel Boyer y José María Ruiz Mateos, previo a la expropiación de Rumasa.

La presentación del libro dio la oportunidad a Calvo Sotelo de reafirmarse en lo que parece su destino de segundón. El hombre que llegó a presidente del Gobierno gracias a una dimisión inesperada de Adolfo Suárez y recientemente a diputado de UCD, por cesión del escaño por parte de Landelino Lavilla, fue ayer el gran protagonista, gracias a las ausencias de Adolfo Suárez y de varios ministros. Su reaparición fue notable: desmintió el rumor de sables durante su mandanto; confesó el ruido de los tenedores de la conspiración centrista, dejó sobre el mantel dos sentencias importadas de Holanda: "En esta vida sólo hay dos cosas de las que uno se puede sentir seguro: el dinero líquido y la mujer vieja" (un banquero anónimo) y "el ser de las cosas es su tendencia a permanecer" (Spinoza). Investido de la impavidez que le hizo famoso pidió a las varias decenas de periodistas que no contaran nada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de octubre de 1983