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Un nuevo edificio será construido para 32 familias desalojadas de un bloque en ruinas

Las 32 familias que en la noche del viernes se vieron obligadas a abandonar el bloque de viviendas que habitan, en el número 24 de la calle Algorta, en el poblado de absorción de General Ricardos, ante el peligro de derrumbamiento del edificio por corrimiento de los muros de carga, volverán a ocuparlo a partir de mañana, lunes. La delegación provincial de Obras Públicas y Urbanismo construirá en los próximos dos meses viviendas prefabricadas en las que se alojarán las 32 familias mientras duren las obras de demolición, limpieza del solar y construcción de un nuevo edificio. Este es el acuerdo a que se llegó entre los vecinos afectados, el Ayuntamiento de Madrid y la delegación provincial, en una serie de reuniones maratonianas que se prolongaron durante la noche del viernes y el día de ayer.El edificío en cuestión pertenece al poblado de absorción de General Ricardos, que. está ahora en trance de remodelación obligada por las deficiencias de calidad con que fue construido en su día. El viernes, las 32 familias que lo habitan tuvieron que desalojarlo al observar, alarmadas, la aparición de grietas en los muros de carga y en las paredes interiores. La noche del viernes la pasaron alojadas en el hotel Aramo, en el Paseo de Santa María de la Cabeza, 73 donde permanecerán hasta el lunes por la mañana. La factura de la primera noche, que sufragarán el ayuntamiento y Protección Civil, ascendió a 164.000 pesetas.

Durante toda la noche del lunes, representantes de la asociación de vecinos estuvieron reunidos con el concejal de Carabanchel, Miguel Lara, y, ya en la mañana del sábado, con el director provincial del MOPU, Santiago de la Fuente, quienes comprobaron personalmente la situación del edificio Santiago de la Fuente supervisó el bloque acompañado de técnicos de su departamento y del aparejador jefe del cuerpo de bomberos. Al término de la visita anunció a los vecinos el compromiso de pro ceder a su demolición y construir otro en su lugar.

Este fin de semana se dedicará a apuntalar todo el edificio, de forma que se evite el peligro de derrumbamiento durante los 40 o 45 días que se tardarán en construir las viviendas prefabricadas que servirán a las 32 familias de aloja miento provisional durante los meses que duren las obras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 1983