La asamblea anual de los sindicatos británicos finaliza con un sensible giro a la derecha

Con la elección de un nuevo presidente terminó ayer en Blackpool la 115ª asamblea del Trade Unions Congress (TUC), es decir, de los sindicatos británicos. La asamblea, que ha durado cuatro días, ha supuesto un giro a la derecha de los órganos directivos, que han pasado a estar controlados mayoritariamente por el sector moderado. Curiosamente, el presidente elegido ayer, Ray Buckton, de 61 años, del sindicato de conductores de trenes, procede, por el contrario, del sector de izquierda. La figura del presidente, sin embargo, no es decisiva para la orientación del TUC, que depende del consejo ejecutivo, que cuenta con 51 miembros.Una de las mociones más importantes aprobadas por los congresistas pide la revisión del proyecto económico del TUC y la elaboración de un informe sobre los cambios que hay que introducir en las Trade Unions.
En su última sesión, la asamblea aprobó por unanimidad una propuesta para oponerse por todos los medios a la política de privatizaciones en la industria y en los servicios públicos que propugna el Gobierno conservador de Margaret Thatcher. El primer paso del Gobierno en esta dirección ha sido conocido precisamente en el congreso sindical: el ministro encargado de la Sanidad quiere privatizar los servicios de limpieza y alimentación en los hospitales de la Seguridad Social.
La asamblea dedicó también su atención al problema de los medios de comunicación, que en el Reino Unido respaldan mayoritariamente al Gobierno conservador. Pese a las agrias críticas que recibieron los periódicos, los sindicatos rechazaron la posibilidad de abandonar el Consejo de Prensa, en el que están representados. Los congresistas aprobaron una moción para estudiar la creación de un nuevo diario que defienda los intereses de los trabajadores.


























































