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José María Tasso, 'Tachuela'

El personaje del 'flequillo' en las películas de Marisol es rescatado ahora por Alfonso Ungría en la película que presenta al Festival de San Sebastián

José María Tasso Tena, Tachuela, aquél que se soplaba el flequillo en las películas de Marisol, es uno de tantos personajes que se nos quedaban como un flash en los pases del viejo cine español, con alfombra de cáscaras de pipas, y que muchas veces nos hemos preguntado qué habrá sido de ellos. El paro derivado de la crisis cinematográfica les obligó a abandonar el mundo del celuloide, aunque, como en este caso, parece que vuelven a recuperar su querida profesión, no sin su rostro atacado por el tiempo y habiendo ejercido de tabernero para sacar adelante a su mujer y a sus cinco hijos.

La nueva etapa de Tachuela, que a los 19 años dejó la Medicina para recorrer los despachos de las productoras, se inicia después de más de 30 años, con un papel de coprotagonista en la producción vasconavarra La conquista de Albania, de Alfonso Ungría, que se presentará en el próximo Festival de Cine de San Sebastián.Su rostro cómico y la manera de soplarse el flequillo en aquellas películas de Marisol, como Ha llegado un ángel, fue la manera de hacerse famoso en los platós, aunque a decir verdad, ahora a Tachuela no le gusta que le encasillen en este tipo de papeles que, como buen actor, ha demostrado que no es el único que sabe representar. "Yo siempre tenía el flequillo por encima de los ojos", explica, "mi madre, siempre empeñada en peinármelo, pero salió hasta en la foto de primera comunión. El flequillazo le gustó mucho al director Luis Lucía, y ahí empezó todo". Pero la carrera cinematográfica de Tachuela no había empezado ahí. A los 19 años hace un papel de seminarista en una película de José María Elorrieta "que nunca llegó a proyectarse, no sé si por la censura o porque no había dinero. Al cabo de tres meses me volvió a avisar para hacer de carterista".

Más tarde rueda El hincha, con Ángel de Andrés; también trabaja con Fernando Fernán-Gómez y se decide a recorrer las productoras con una foto de carné como única carta de presentación.

Ya casado, en plena crisis, "y como no me gustaba dejar a deber dinero a nadie" monta un bar en La Granja (Segovia) con su esposa, quien lo decora a la belle époque, aspecto que desde entonces no ha cambiado, como tampoco han cambiado las luces de Navidad que siguen dando luz a su establecimiento durante tado el año.

Sin dudarlo un momento, Tachuela, 49 tacos, el que felicita las Pascuas en cualquier época del año, exageradamente simpático, como si le recogiera la cámara en plano corto, nos dice "que está en su mejor momento" y que quiere volver. Parece que oportunidad no le ha faltado, con lo que el cine español recupera a uno de sus viejos personajes. "De repente estoy fregando el bar un día, suena el teléfono y era Alfonso Ungría, quien me dijo si podía hacer un papel en La conquista de Albania; fui en el momento, saludé a la gente, pregunté dónde había que firmar y luego qué era lo que tenía que hacer. Ahora colaboraré en una nueva serie de televisión y estoy al habla con Summers para trabajar en su próxima película".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de agosto de 1983