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"No toleraré que el proceso se convierta en una cacería de zorros", afirma el juez

"El juez no tolerará nunca que el proceso se convierta en una cacería de zorros", declaró ayer el magistrado Luis Lerga, titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 de Madrid, que ha dictado el auto de procesamiento contra José María Ruiz-Mateos y otras dos personas relacionadas con el grupo Rumasa.Lerga afirmó que "el auto de procesamiento se dicta en el momento en que aparecen indicios que aconsejan dirigir el procedimiento contra una persona concreta. Si esos indicios existían, el instructor debía adoptar esta decisión. El auto no es algo que se haga para deshonrar a nadie, sino, por el contrario, para darle la oportunidad y facilitarle las garantías de defensa que lleva consigo el haber adoptado una resolución de este tipo".

El juez explicó que en el caso de que José María Ruiz-Mateos no regrese a España a ponerse a disposición de la justicia, será declarado en rebeldía, y tras esa declaración el juzgado, de oficio o a instancia del fiscal, podría solicitar su extradicción. Lerga añadió: "el problema de la extradicción tendrá que surgir del juzgado. El Gobierno es el que asume esta petición de la justicia, y la traslada a los organismos del otro país para que tenga eficacia. El Gobierno sirve de instrumento a la justicia y no a la inversa".

Respecto a la posibilidad de que se hubieran producido criterios dispares, Luis Lerga afirmó que "hablar de disparidad de criterios entre el Ministerio Fiscal y el juzgado tal vez no sea correcto en el sentido en que se entiende en la calle. Ahora bien, es indiscutible que son puntos de vista que se complementan y por lo tanto basta comparar los escritos de las querellas con el auto de procesamiento para comprobar que no coinciden en algunos puntos. Este es un hecho contrastable que no significa que hubiese error por parte de los funcionarios del Ministerio Fiscal, sino más bien que en el curso de las actuaciones han aparecido datos que no podían tenerse en cuenta por parte de quienes formularon las querellas, y digo querellas porque no se trata de un sólo escrito, sino de tres".

Más infracciones

Preguntado acerca de si con este auto de procesamiento se acababan las acciones legales contra Ruiz-Mateos, Lerga afirmó que "el instructor es consciente de que hay infracciones, posiblemente constitutivas de delito, que no se han reflejado en el auto de procesamiento, pero sobre cuyo protagonismo es natural que se trate de investigar a fondo antes de decidir. En sentido análogo cabe extender esta consideración a las personas que puedan o no resultar después afectadas por un eventual auto de procesamiento".

Lerga insistió una y otra vez en que "el procedimiento obedece a dar las más amplias oportunidades de defensa y, como tal, a la persona que hasta este momento ha sido un extraño se le avisa para que se incorpore al sumario, para tener todas las garantías de defensa que puedan evidenciar su falta de culpabilidad en los hechos que se incriminan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de julio de 1983