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GENTE

Ana Simón García,

candidata a la alcaldía de la localidad almeriense de Oria en las elecciones del pasado domingo, ha protagonizado un caso de auténtica mala suerte o decepción, según se mire. No es que le negasen el voto los vecinos del pueblo, ni sus familiares, ni sus amigos: es que no votaron la lista ni sus propios componentes. En efecto, la candidatura estaba integrada por once aspirantes a concejales y obtuvo solamente diez votos, informa José Aguilar. Es evidente que al menos uno de los once no aspiraba a nada o tenía muy poca fe en su compañeros de candidatura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de mayo de 1983