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Los pactos poselectorales en los municipios del País Vasco y Navarra centran la atención de los partidos políticos

Los posibles pactos poselectorales para las alcaldías de Vitoria y Bilbao y para el gobierno del Parlamento Foral de Navarra parecen haber entrado en un difícil período de negociación. Los representantes de los partidos afectados (PSOE, PNV, la coalición popular y Euskadiko Ezkerra y Herri Batasuna, que guarda silencio), declararon ayer que están a la espera de que el adversario político haga el primer movimiento para, a continuación, actuar en consecuencia. No obstante, en algunos momentos llega a hacerse difícil saber cuáles son las fuerzas adversarias entre sí, tal es la fluidez de la situación prenegociadora en el País Vasco. En principio, ningún partido se niega a pactar con nadie, y tampoco desvelan sus preferencias.

Por lo que se refiere al resto del Estado español, Adolfo Suárez, líder del CDS, dijo ayer en conferencia de prensa que su partido "se encuentra más próximo al acuerdo con el PSOE que con los aliancistas", pero que dicho pacto no se haría en ningún caso mediante la transacción de cargos en los ayuntamientos, sino que "habría que elaborar conjuntamente un programa de gobierno en cada caso, reformista y progresista". Los comunistas, por su parte, reunieron ayer a su secretariado y acordaron insistir nuevamente en el pacto, global de la izquierda.Es en el País Vasco y Navarra donde la situación se presenta extremadamente compleja. Para obtener las alcaldías de Vitoria, Bilbao, Basauri, Santurce y Baracaldo, los socialistas necesitan pactar con la coalición que lidera Manuel Fraga y obtener, además, el apoyo de Euskadiko Ezkerra. El PNV, en cambio, sólo precisa sus propios votos y el apoyo o la abstención de Herri Batasuna.

El secretario general de AP en el País Vasco, Florencio Aróstegui, habló ayer con Alfonso Guerra en los pasillos de las Cortes- Jorge Verstrynge y Miguel Herrero de Miñón asistieron también a la entrevista. Según Verstrynge, se habló de elecciones, pero no añadió nada más. Herrero de Miñón se encerró en un tenaz mutismo cuando los informadores le preguntaron si se había hablado de posibles pactos AP-PSOE en el País Vasco.

En el PSOE se insiste reiteradamente en que no habrá pacto con la derecha, aunque pueda haber acuerdos concretos "con cualquier fuerza política, según se vea conveniente en un sitio o en otro".

Guillermo Galeote, responsable de la campaña electoral socialista y miembro de la comisión ejecutiva del partido, declaró a este periódico que "no descartamos acuerdos con AP", entre otras cosas para frenar un pacto entre el PNV y HB.

Si se diera este segundo supuesto, los socialistas "denunciaríamos de inmediato que los peneuvistas pactan con los etarras", en palabras de Galeote, "y la gente entendería de una vez por todas a qué juegan estos señores". Otros medios socialistas insistieron en que, a pesar de todo, será "altamente improbable" el acuerdo con la coalición que lidera Fraga.

El pacto PNV-HB no fue descartado en absoluto por el diputado peneuvista Iñigo Aguirre, quien señaló: "Sí PSOE y AP pactan, nosotros reforzaríamos entonces nuestras señas de identidad vasca y podríamos pactar con Herri Batasuna". Ello ha alarmado sobremanera a otros dirigentes políticos. El comunista Juan Francisco Pla, vasco de nacimiento, declaró que sería "peligrosísimo y altamente desestabilizador para la democracia española, porque se institucionalizaría Euskadi en dos bandos opuestos: españolistas contra nacionalistas, lo menos apropiado para lograr la convivencia pacífica entre ellos".

Txiki Benegas, secretario general de los socialistas vascos, se limitó a comentar: "Nosotros presentaremos nuestra candidatura. AP, que decida si prefiere un alcalde socialista o uno del PNV".

Bandrés: el PNV, "una panda de gamberros"

El dirigente de EE, Juan María Bandrés, declaró ayer a EL PAIS: "nosotros no apoyaremos bajo ningún concepto al PNV, esa cuadrilla de gamberros que practican el nepotismo y la corrupción. El PNV", añadió, "es un partido desestabilizador, que no se recata en pedir el voto para HB en medio de asesinatos. Si EE tiene que dilucidar el empate, votaremos al PSOE aunque se coaligue con AP, porque Euskadi no merece estar gobernada por el PNV".

A pesar de tan contundentes declaraciones, Bandrés se apresuró a añadir que era una opinión estrictamente personal y que él acataría la decisión que adoptase la ejecutiva de su partido, reunida ayer para tratar precisamente los posibles pactos. Bandrés tampoco ocultó el enorme desgaste electoral que significaría para EE apoyar a los aliancistas de Fraga.

En el ámbito estatal, el CDS, que ha obtenido 197 alcaldes y más de 1.000 concejales, tiene capacidad para inclinar la balanza en favor de la izquierda o la derecha, con los planteamientos ya amencionados, en los ayuntamientos de Ceuta, Ávila, Segovia y Miranda de Ebro, así como en las comunidades autónomas de Castilla-León y Canarias.

Finalmente, Gerardo Iglesias, secretario general del PCE, remitió ayer una carta al secretario general del PSOE, en la que le pide el inicio de las conversaciones, que finalmente serían dirigidas, por parte socialista, por Alfonso Guerra. Barcelona -en una primera vuelta-, Toledo, Cáceres, Palma de Mallorca y Oviedo son las capitales de provincia donde el PSOE necesita el apoyo comunista para obtener alcalde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de mayo de 1983

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