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La Roma prepara una semana de festejos para celebrar el titulo de Liga

Por primera vez después de la guerra, el equipo giallorosso (amarillo y rojo) de la Roma va a ser campeón de Italia. Y los festejos que se preparan son de verdad monstruosos. Se está desencadenando toda la fantasía romana para echar la casa por la ventana. Al equipo de la capital le basta un punto en los dos partidos que le restan , para lograr su segundo scudetto. Puede conseguirlo hoy en Génová -pues el equipo juega casi mejor fuera de su feudo- o en casa el próximo domingo, frente al Torino.

Hay quien habla de una semana de fiestas locas y quien piensa incluso que una semana es poco, después de haber esperado ese día durante más de 40 años. Y la fiesta estallará no sólo en la, capital, sino en toda la provincia. En cada pueblo los hinchas de la Roma están preparando ya su ración de alegría.El primer acto de la gran algarabía tendrá lugar el domingo, tras el partido Génova-Roma, y a partir de ese momento se abrirán las compuertas a los festejos populares, que ya no pararán y que tendrán su culminación el domingo 15 de mayo, cuando todas las campanas del entusiasmo amarillo-rojo enloquecerán.

Empecemos por este domingo En un primer momento se había pensado esperar a los futuros campeones en Roma con un recibimiento apoteósico en el aeropuerto de Fiumicino. Pero muchos no se han resignado a dejar solos a los héroes en Génova. Todo está preparado para que 30.000 hin chas se desplacen a Liguria. Al principio, las autoridades habían pensado que el avión con los campeones aterrizara en el pequeño aeropuerto de Ciampino, como ocurrió cuando el equipo nacional volvió de Madrid, con el presidente Sandro Pertini, tras haber conquistado el título mundial, pero los hinchas romanos no han aceptado. Dicen que ese aeropuerto es demasiado pequeño para contener la multitud de aficionados.

Para el día 15 se preparan cosas de verdad sensacionales. Baste decir que el alcalde de Roma, el comunista Ugo Vetere, ha tenido que dar el permiso para que una bandera de más de dos kilómetros de, larga con los colores del equipo enfunde nada menos que el Coliseo romano.

Otra bandera con las medidas del campo de fútbol: 120 metros por 90, será alzada en el barrio del Testaccio, que es el feudo de los hinchas romanos en la capital, a más de 200 metros de altura.

Durante el partido serán repartidos a los espectadores, en diversas zonas del campo, 120.000 pon-pon con los colores rojo, amarillo y verde, para construir una inmensa bandera humana con sus colores.

Los pon-pon está preparándolos gratis un equipo de 500 muchachos.

Lo que sí ha quedado por ahora en secreto es la sorpresa que está preparando el concejal encargado de los jardines de Roma. Ha dicho que dejará a todos "con la boca abierta". Las 160 peñas de hinchas de la ciudad están cada una preparando su fiesta, estrujando la fantasía para superarse mutuamente. Cada barrio hará su fiesta, que durará toda la noche. Pero habrá momentos comunes. Será probablemente ante el Coliseo, vestido de amarillo y rojo, donde se concentrarán los aficionados llegados de todos los barrios después de haber lanzado desde cada rincón de la ciudad miles de fuegos artificiales, todos con los colores rojo y amarillo, "para teñir el cielo de Roma con las tintas de la Roma", han dicho los organizadores.

La alcaldía prestará la banda municipal para que alegre con sus notas la ciudad. Y para que todo no sea sólo fiesta y color, el ayuntamiento piensa usar a los famosos héroes de la Roma para que ofrezcan su contribución cultural a la operación Defensa de la naturaleza. Si Falcáo, dicen, saliera a la calle y pidiera en las plazas que se respeten las flores y los árboles y que no se ensucie la ciudad, sería más escuchado, por lo menos en estos días, que si lo hicieran los concejales o políticos.

Por otra parte, la sociedad del equipo de la Roma ha cedido a 30 firmas distintas la autorización para explotar comercialmente el símbolo del equipo. La operación supondrá unos 800 millones de pesetas, de los cuales, 100 irán al equipo.

Ya el símbolo amarillo y rojo está apareciendo en todas partes y en todos los objetos, empezando por los calzoncillos, que, dicen, se están vendiendo como hongos.

En los pueblos, la fiesta será campera. Un botón de muestra: en Montecompatri, uno de los típicos lugares de los castelli romani, en medio de la plaza, se pondrán enormes cubas de vino, cerdos asados (la famosa porchetta romana), habas de mayo y queso picante de oveja (el pecorino). Todos los que lleven en la mano o encima algo con los colores del equipo podrán beber y comer gratis "hasta que revienten".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de mayo de 1983

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