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Polonia, ante un díficil Primero de Mayo

Las autoridades polacas intentan evitar a toda costa que se celebren las manifestaciones ilegales anunciadas para hoy

Las autoridades polacas han empleado toda clase de medios de propaganda para evitar que se celebren manifestaciones ilegales con motivo del Primero de Mayo. 20 horas antes de la manifestación ilegal, convocada para hoy, no se advertían en Varsovia grandes despliegues de policía. La Iglesia ve con recelo las manifestaciones, que podrían poner en peligro la visita del Papa, y ha puesto dificultades para que se guarden en las iglesias los símbolos del sindicato prohibido.

Después de varios días de bombardeo en los medios de comunicación contra las manifestaciones ilegales, convocadas para esta mañana por Solidaridad desde la clandestinidad, la propaganda recurrió incluso a simular la tarde del viernes, una emisión clandestina de radio imitación de las de Radio Solidaridad.La emisión pirata duró tres minutos -las auténticas no llegan a uno- y pidió que no se celebre la manifestación ilegal: "La policía y los servicios secretos han sido reforzados y sabemos de lo que son capaces. No queremos víctimas en la víspera de la visita del Papa y, por esa razón, el comité de la región de Varsovia ha decidido cambiar la forma de la manifestación del Primero de Mayo. Quedaos en casa y dejemos la calle a los colaboradores y servidores del régimen".

Eficacia dudosa

La eficacia desconvocadora de la emisión es dudosa. Se piensa que las manifestaciones ilegales no serán muy numerosas, porque la policía establecerá un dispositivo que impida la formación del más mínimo grupo en las cercanías de la ciudad vieja de Varsovia.La Iglesia ve con recelo las manifestaciones, y así lo manifestó días atrás al primado, cardenal Jozef Glemp, que mañana celebrará la misa dominical del Primero de Mayo, a las seis de la tarde, en la ciudad-satélite de Ursus, centro industrial al lado de Varsovia.

En sus intentos de dificultar las manifestaciones, días atrás, un dirigente del Politburó del partido, Kazimierz Barccikowski, se dirigió al cardenal de Cracovia, Franciszek Macharski, para pedirle en una carta que la Iglesia celebrase las misas de hoy por la tarde para evitar la coincidencia de las misas con la hora de la manifestación ilegal.

Las misas se celebrarán a, la hora ordinaria de todos los domingos. Pero las iglesias de Varsovia se han negado casi todas a acoger los símbolos, banderas y pancartas de Solidaridad, que al final de la misa deberían sacarse para la manifestación. Ante el despliegue policial previsible, la falta de cooperación de la Iglesia y la debilidad operativa de la clandestinidad, resulta difícil que se logren manifestaciones masivas. Ésta era la impresión ayer en Varsovia.

Walesa, en la encrucijada

En la capital polaca, en la iglesia de Santa Ana, apenas unas pocas personas rezaban ante la cruz de flores de unos 13 metros que simboliza la resistencia popular. En la cruz se podían ver, entre las flores, algunas estampas. Una de ellas mostraba a la Virgen de Czestochowa; otra, al Papa abrazando al cardenal Wyszynski, y una tercera, con una imagen de Walesa, y debajo del texto: "Venceremos". La situación del antiguo presidente de Solidaridad es especialmente delicada ante el Primero de Mayo.Walesa es hoy día un obrero más del astillero Lenin de Gdansk. Si acude a la manifestación ilegal podría ser detenido fácilmente y acusado de actividades ilegales. Si se queda en casa, quedará en evidencia ante sus compañeros de trabajo y militantes del sindicato independiente. En Varsovia, la comisión coordinadora clandestina de la región difundió octavillas en las que advierte que no ha convocado manifestaciones con motivo del 3 de mayo, aniversario de la primera, Constitución polaca.

La comisión coordinadora clandestina de la región de Varsovia ha hecho un llamamiento a que se celebre el 3 de mayo solamente con un minuto de silencio, al mediodía, y a llevar lazos negros de luto y otros con los colores nacionales blanco y rojo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1983

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