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CARTAS AL DIRECTOR

Contrato temporal

Me resulta muy sospechoso ver cómo la clase empresarial de este país se frota las manos de gozo al saber que el actual Gobierno socialista (sic), ha diseñado una ley por la cual se podrá contratar por tiempo temporal a los jóvenes, con lo que, y según parece, será una forma de dar trabajo a los jóvenes que aún no lo han conseguido o lo han perdido. Yo, un parado, aunque no muy joven, me identifico con lo escrito en una columna de la última página de EL PAIS por un tal Juan Cueto, con el título de Temporeros, aunque me permito añadir que hay algo tremendamente preocupante, y es que infinidad de jóvenes no sólo no cambiaron de empresa, lugar de trabajo, categoría, etcétera, sino que con la marcha del tiempo llegaron a los 30 o 40 años sin tener un oficio o profesión aprendida, y lo que es peor, sin ningún tipo de experiencia en ningún trabajo, con lo que pasarán a engordar el muy aumentado ejército de los sin oficio ni beneficio.Y es que si cada seis meses los despiden, es muy difícil que en los próximos seis meses, si tiene suerte y vuelven a encontrar trabajo, sea éste de la misma especialidad y con el mismo proceso de apren dizaje como para poder llegar al gún día a poderlo desempeñar como un verdadero profesional. Por ello me permito ser bastante pesimista, pues con esta medida lo único que se ve es que los empre sarios pueden cambiar de personal joven a menudo, con lo que la em presa gana en cambios (para ellos es el cambio, por lo visto) y la or ganización obrera queda en agua de borrajas. Y, por supuesto, la ne cesaría lucha por los derechos de los trabajadores por unos puestos de trabajos fijos, salarios decentes y demás derechos que son o debenan ser normales, y que por lo visto el actual Gobierno parece que no tiene el valor o las intenciones de que sean respetados por los que se han puesto tan contentos con la medidade -la contratación temporal.

Si el cambio es esto, debo decir claramente que "para este viaje no se necesitan alforjas" y que con estas leyes no se beneficia -a los trabajadores, los cuales parece ser que, según las estadísticas, votaron al partido del actual Gobierno. ¡Qué error, qué inmenso error! Pero esto nos tiene que servir para que en el futuro sepamos a dónde dirigir el voto. /

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 1983