Concejales, votos y partidos
No dejan de asombrarme las curiosas tesis de doctrina política expresadas por Juan Francisco Pla, teniente de alcalde comunista del Ayuntamiento de Madrid, en Tribuna libre de EL PAÍS (10 de marzo de 1983).Entiende que "el representante queda libre de ataduras, pero sólo respecto a quienes lo eligieron, y no ante los poderes de hecho que actúan sobre él de forma permanente" (sic) y critica, por tanto, la sentencia del Tribunal Constitucional, que restaura en su puesto a los cinco concejales comunistas expulsados, ya que Viene, según Pla, a reforzar esa "visión regresiva. de la democracia", que valora más los votos que han hecho posible el desempeño de una concejalía que el peso específico de ese ,poder de hecho" (léase aparato del partido), dotado de objetividad innata, prudencia, mesura y sabiduría para juzgar cuando un edil se aparta del buen camino. Y tampoco porque, si no recuerdo mal, a los concejales que el aparato rescindió el contrato no se les expulsaba por desavenencias graves en política municipal, sino por suscribir un acto público que contrariaba a la dirección del PCE.Está claro: para prevenirnos contra la patente de corso del representante elegido hay quedar patente de corso al aparato de partido correspondiente. Lo que, elevado a conceptos doctrinarios, sería para Juan Francisco Pla: contra democracia representativa, democracia participativa -de esta última modalidad de democracia entiende mucho ese "poder de hecho", que dirige el PCE y que ha sido capaz de desertizar su propio partido en un par de años-
Puestos a ser sinceros, podía el PCE presentar en las próximas elecciones municipales listas anónimas, porque ya se sabe que el electorado no vota a la solvencia y prestigio profesional de personas como Mangada, Tamames, Almeida..., sino a la coherencia -¿verdad?- de una política representada por unas siglas. De esta manera se evitaría que en el futuro el Tribunal Constitucional tuviera que reincidir en "visiones regresivas de la democracia" y los conflictos internos se resolverían sin el consiguiente, enojoso, reflejo en la opinión pública./
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