Ir al contenido
_
_
_
_
Tribuna:
Tribuna

Nace muerto

El fútbol español, que no tenía mejor entretenimiento con el que distraer al personal, inventó un congreso. El fútbol español, que es conservador en grado sumo, se amañó una autocrítica edulcorada. Y además, con el cinturón de seguridad puesto: los acuerdos no serán vinculantes. La primera medida que se tomó, cuando se planteó la posibilidad de una asamblea medio formalista, fue que previamente todo estuviera atado y bien atado. A Porta es difícil que se le escapen los gatos por la gatera.Al ex presidente del Español, Manuel Meler, amigo del alma y correligionario de Porta, le ha correspondido la misión de manejar la aguja de marear. Pero, eso sí, con el capitán del barco en el camarote presto a variar el rumbo si surgen tormentas. Como siempre, el colectivo profesional de este deporte estará en precario. Como siempre, su voto será ese porcentaje despreciable que se adjudica a otros. Los protagonistas de la fiesta, como es tradicional, se quedarán en nada y menos.

El congreso del fútbol nace muerto, porque así se ha querido. No se ha conseguido entusiasmar con la idea a modestos y poderosos. El congreso sería un éxito si de él se extrajera la conclusión de que la liga profesional es una necesidad ineludible. Mas no caerá esa breva. La efectividad, al congreso, no se le supone.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_