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Cartas al director

La Real Sociedad Hípica Española Club de Campo

En abril de 1931, cuatro prestigiosas entidades deportivas disfrutaban de las instalaciones que habían construido o estaban construyendo en terrenos cedidos al efecto por el Estado o por el Patrimonio de la Corona.La Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España y la Real Sociedad Hípica Española las tenían en el lugar que hoy ocupan los Nuevos Ministerios y la prolongación del paseo de la Castellana. El Real Club de la Puerta de Hierro las disfrutaba en la parcela del monte de El Pardo, en que hoy continúa.

El Real Club de Campo estaba terminando la construcción de sus pabellones y campos deportivos en otra parcela del propio monte de El Pardo, comprendida entre la Cuesta de las Perdices, la tapia de la Casa de Campo y el río Manzanares.

Los Gobiernos de la República respetaron íntegramente los intereses de esas sociedades.

Por lo que respecta al Club de la Puerta de Hierro y al Club de Campo, don Indalecio Prieto, como ministro de Hacienda del primer Gobierno, dispuso que se formalizaran de nuevo, por treinta años, las relaciones arrendaticias entre el entonces Patrimonio de la República y dichas sociedades.

En cuanto a las instalaciones de la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España y de la Sociedad Hípica Española, el propio señor Prieto, siendo ministro de Obras Públicas, dispuso su desaparición por haber decidido acometer las obras de construcción de los Nuevos Ministerios y de prolongación del paseo de la Castellana, pero se comprometió, en nombre del Estado, a construir otras instalaciones equivalentes en terrenos de La Zarzuela en el monte de El Pardo.

Las obras del hipódromo de carreras, ya muy avanzadas antes, se terminaron después de la guerra civil. Las de la Hípica, cuya construcción había sido ya adjudicada a un contratista, pero no habían comenzado, se llevaron a cabo después de nuestra contienda por el propio Ministerio de Obras Públicas, no en La Zarzuela, sino en su actual emplazamiento en la Casa de Campo, una vez fusionadas la Sociedad Hípica Española y el Club de Campo.

Estos antecedentes son, como es natural, conocidos por el alcalde y concejales de nuestro Ayuntamiento, que han acogido con simpatía los primeros contactos mantenidos con ellos por representantes de la Real Sociedad Hípica Española Club de Campo, con motivo de estar próximo a cumplirse el plazo de concesión de la parcela que esta entidad deportiva ocupa en la Casa de Campo, como también ocupa la colindante del monte de El Pardo, cuyo contrato -renovado en 1963- se extiende hasta 1993.

Soy el único superviviente de los fundadores del Club de Campo, y proporcioné esta información, junto a mucha otra, que no cabe en una carta al director, a Ángeles García, a petición suya. Sin embargo, ella no la ha utilizado en su reportaje sobre el tema (plagado, lamentablemente, de errores y tergiversaciones), publicado por EL PAÍS el pasado día 24. Por eso, le agradeceré la publicación de esta carta./ .

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