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CARTAS AL DIRECTOR

Vale de Walesa

Creo que he contado hasta mil antes de escribir ésta, pero decididamente la paciencia del sufrido lector del único periódico leíble de este país tiene un límite, y me refiero, concretamente, a la famosa página Walesa. Creo que en este mundo maravilloso e increíble hay muchos temas, personajes, personajillos, individuos, tipos, costumbres y hechos mucho más interesantes que el susodicho, del cual, la verdad, ya nos sabemos absolutamente todo. A veces, EL PAIS da la impresión de haberse convertido en la clásica revista del corazón que obligatoriamente tiene que sacar en su galería a determinados personajes para no defraudar a su querido público. Pues bien, señor director, su público, entre el que me cuento, está absolutamente aburrido, no ya del claro talante anticomunista de su independiente diario, que es transmitido día a día a través de un mensaje sutil y sibilino, y para el que hace falta, a veces, tener una perspectiva más amplia de captación que la que ofrece un solo artículo, pero eso, que hasta podría ser un mérito periodístico, queda reducido al más triste de los cotilleos cuando diariamente se nos ofrece en las páginas de Internacional la ya famosa página Walesa. ¡Ya está bien de explotar el mito, de hacerles el juego a los señores Reagan y Wojtyla!, ¡ya está bien de injerencia, propaganda, malinformación y tergiversación! Y yo no voy a caer en el tópico de que no voy a comprar más EL PAIS. No, yo voy a seguir comprándolo, a pesar de la página Walesa y en tanto sale un periódico que como trabajador me informe sin más intención que la de saber por qué y con qué fines pasan algunas cosas en determinados países.Puestos a tratar temas monográficos, y ya que también es un tópico, ¿para cuándo un serial sobre Uruguay, Turquía, Chile, Argentina, Bolivia, Salvador, Brasil, etcétera?, pero no me refiero a una serie de tres artículos, sino de un año entero a página diaria. Es para que empecemos a creemos aquello tan difícil e irrealizable de la independencia. /

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 1983