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NAVARRA

Huelga de hambre de un parado al ser desalojado de su vivienda

Tomás Abad, vecino de Pamplona, trabajador en paro, inició el pasado martes una huelga de hambre, tras ser desalojado, junto a su mujer y un hijo de cuatro años de edad, del piso en el que vivían desde hacía tres años, en el casco viejo de la capital navarra. El desalojo se produjo en cumplimiento de una orden dictada por el juzgado tras la acusación presentada por la propietaria del inmueble contra Tomás Abad por impago de la cantidad total de 1.190.000 pesetas estipulada como precio en el contrato de compra-venta de la vivienda.

Tomás Abad y su familia se instalaron ayer en una tienda de campaña en la plaza del Castillo con el fin de dar a conocer su situación e intentar llegar a un acuerdo con los propietarios del piso y volver así a éste.La compra de este piso por parte de Tomás Abad -cuyo precio total era de 1.190.000 pesetas- se produjo hace tres años, abonando, en un principio, sólo un millón de pesetas, según explicó el propio Tomás Abad, y no haciendo efectivo el resto del importe porque la casa, a su juicio, no reunía las condiciones necesarias de habitabilidad, ya que faltaba el suministro de luz, había goteras y el techo estaba semihundido.

La familia Abad decidió retener estas últimas 190.000 pesetas a condición de que, según dijo Tomás, los propietarios del inmueble arreglasen el piso y lo pusiesen en condiciones. Ante esta situación, el caso llegó a los tribunales, que dictaminaron el desalojo de Tomás Abad y su familia y la devolución del dinero pagado. Al margen de esta sentencia, la familia desalojada quiso llegar a un acuerdo con los propietarios del inmueble para hacer efectiva la cantidad pendiente de pago y poder continuar así en su domicilio, pero este arreglo no ha sido posible.

En opinión de uno de los propietarios del inmueble, la situación de desalojo se ha producido porque, después de tres años, "no había manera de que Tomás Abad pagase la cantidad adeudada. Además hay constancia de que los vecinos han llamado a la policía municipal, en ocasiones, por desórdenes y alteraciones nocturnas producidas por esta familia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de diciembre de 1982