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Madrid recibió 4.800 millones, correspondientes al segundo premio

El 13, o La Herradura, una añeja administración de lotería de Madrid, repartió ayer 4.800 millones de pesetas del segundo premio: 350 de estos millones cayeron en el Ministerio de Administración Territorial, donde, entre brindis con champaña, bromas y veras, un funcionario comentó: "¿Nos vamos a quedar sin vacaciones? ¡Anda ya! ¿Bufandas? ¡Mantas nos vamos a comprar!". Otros cien millones fueron a parar al Departamento de Administración e Inmuebles del Banco Hispano Americano. Aquí, los afortunados no quisieron dar nombres, y mucho menos, direcciones. Incluso se mostraron recelosos ante las cámaras fotográficas.

Gerardo Blanco, responsable de la administración de lotería número 13 de Madrid, ponía la misma cara de sorpresa que cuando hace tres años repartió un gordo de 10.000 millones. Ayer hizo balance y calculé que por sus manos habían pasado alrededor de 5.500 millones: 40 series del segundo premio, las aproximaciones y las centenas.La Herradura recibió el número 41.640 entre el 15 y 20 de noviembre. La venta de los billetes se hizo en ventanilla y con cierta lentitud, de tal manera que el premio está muy repartido. Por la proximidad de varias centrales bancarias, se supone que bastantes empleados de estos establecimientos podrían poseer participaciones. No obstante, El 13 es una clásica entre las administraciones loteras madrileñas -hace 60 años que reparte lotería- y se presume que el número premiado también está en el bolsillo de bastantes asiduos a esa ventanilla.

Los empleados de La Herradura jugaron números parecidos al premiado, el 41.642 y el 41.645. Algunos, como Ángel Respeno, quien trabaja en la administración desde hace 23 años, se apuntó también a un número acabado en 13, "por hacer honor al establecimiento".

Los alrededores de La Herradura no sufrieron ayer el ataque de alegría que antaño provocaban los premios. Parece que entre los jugadores afortunados se ha impuesto una discreción rayana en el mutismo. Ayer los ciudadanos que se acercaron al local lo hicieron casi con aspecto sombrío.

Si alguno de los que comprobaban sus números en una lista provisional había sido elegido por la fortuna, sus labios no lo manifestaron. En la administración se recibieron llamadas para comprobar la veracidad del número premiado, pero en ningún caso facilitó su identidad, según aseguró uno de los empleados. Una señora, que tampoco dijo su nombre, se lamentó ante el tablón de anuncios de no haber conseguido el primer premio -"me falló el primer 5"-, tampoco el segundo -"mi número acaba en 45"- y tampoco el tercero -"en éste me falló el segundo 5"-.

Champaña y bufandas

La Dirección General de Cooperación con los Regímenes Autonómicos, del Ministerio de Administración Territorial, repartió 350 millones de pesetas entre un centenar de afortunados. A mediodía de ayer, la tercera planta de Castellana, 3, el edificio de las largas noches de la transición, era un hervidero de abrazos, sonrisas bromas y brindis. Entre los afortunados figuraban el ex director general y algunas señoras de la contrata de limpieza.Blanca Olmedo, ocho meses de antigüedad en el Ministerio y bastantes trienios en Prensa del Movimiento, fue la encargada de comprar la lotería en El 13. Sus compañeras la eligieron porque ella ya había sido afortunada con un segundo premio de Navidad y el gordo de 1971 del Niño. Dicen de ella que todo lo que toca se convierte en oro, la lotería nacional o el bingo, da lo mismo.

El ex director general, Alfonsín Alfonso, cesó hace una semana con un billete del número premiado en el bolsillo: 12'5 millones de pesetas. La misma cantidad le corresponde a una de las encargadas de la limpieza. Al nuevo director general, Pérez Calvo, le ofrecieron en una cena el pasado martes una participación de doscientas pesetas. La participación se la entregaron en mano a primera hora de la mañana de ayer. Según el personal del Ministerio, el nuevo ministro, Tomás de la Quadra Salcedo, no lleva un duro en el número premiado.

A los funcionarios y funcionarias del Ministerio no les importó posar para la posteridad. Lo hicieron con agrado, entre felicitaciones, abrazos, brindis y alguna cara seria y larga de jefe de sección a quien, presumiblemente, no le tocó un pellizco.

Los empleados del Departamento de Administración e Inmuebles del Banco Hispano Americano no fueron, sin embargo, tan extravertidos. A algunos de ellos (los que mantienen una peña que juega en todos los sorteos) correspondieron 120 millones, pero se hicieron de rogar antes de agruparse ante una cámara. Alguna razón poderosa debían tener; quizá la circunstancia de que muchos de sus compañeros no participaran en el número, y su semblante no era tan sonriente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 1982

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