España frente a la OTAN
Declaraciones como las del ministro de Estado de Asuntos Exteriores del Gobierno de Bonn, Alois Mertes, presionando para el mantenimiento de España en la OTAN y su incorporación a la Comunidad Económica Europea, "porque no se puede pretender que Españ, que contribuyó con la sangre de sus soldados a la defensa de Occidente, no se beneficie de las ventajas económicas" (véase EL PAIS del 7 de diciembre de 1982), confirman, por si hiciese falta, el carácter criptofascista de no pocos de los máximos responsables de la organización militar atlántica y, en consecuencia, la orientación de ésta.Confirma, asimismo, la necesidad de que España se mantenga fuera de sus imágenes. Porque no cabe duda de que esa defensa de Occidente" sólo puede aludir a la División Azul, con sus Mílans del Bosch y sus juramentos de fidelidad al Führer, y en la que soldados españoles contribuyeron con su sangre a pagar la deuda contraída por la España franquista con la Alemania hitleriana. Olvida el señor Mertes que también, poco antes, la sangre de otros soldados españoles había contribuido a la defensa de la libertad en la propia España, luchando contra los Mertes de entonces, que en aquella época se llamaban nazis, y que en las mismas fechas caía sangre española en la represión franquista, en los campos de exterminio nazis y en los de batalla europeos contra el opresor alemán.
Sepa también el señor Mertes que a muchos españoles no nos honra, sino que, por el contrario, nos ofende su declaración de que Felipe González goza de gran prestigio entre los democristianos alemanes, es decir, entre los Strauss, los Kohl y demás favorecedores de todos los Pinochet del mundo, y que pensamos que el nuevo Gobierno español haría bien en pedir explicaciones al alemán por las palabras de su ministro, y en protestar formalmente por todas, las intolerables intromisiones que esos señores se están permitiendo en los asuntos internos de España. / Catedrático.
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