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Bolsa contenida, cumpliendo las previsiones

La semana bursátil ha terminado sin grandes sobresaltos, con unas reuniones que han cumplido fielmente el papel que se les había asignado con anterioridad, y donde únicamente cabe destacar el espirítu de concordia navideña que parece haberse extendido entre los especialistas. Todos los actuantes directos en las reuniones diarias parecen haber llegado al acuerdo tácito de evitar que se acentúen las bajas en los valores de mayor significación, propiciando de esta forma las populares operaciones de maquillaje de fin de año.Los bancos, las eléctricas y la propia Telefónica fueron los trampolines utilizados por un plácido mercado, para conseguir que, al término de las operaciones diarias, los índices generales reflejasen diferencias positivas. No obstante, tampoco se pudo hablar en ningún momento de una clara presencia de órdenes compradoras, sino más bien (le una continuación en la tendencia declinante de la oferta, que continúa sin resultar excesivamente mordiente.

Este planteamiento no resulta excesivamente prometedor para la evolución futura del mercado, pero en cualquier caso constituye un confortable respiro para los atribulados inversores en acciones, que ya empezaban a dudar de que, ni tan siquiera en las fechas inmediatamente anteriores al fin de año, se pudiese quebrar la peligrosa tendencia negativa que venía acumulándose.

Aunque el horizonte de esperanzas no sea en cualquier caso muy amplio, lo cierto es que por el momento se ha conseguido poner freno al ritmo incesante de mínimos anuales que había enfilado el mercado, y que estaba quitando el sueño a más de un responsable de carteras institucionales potentes.

A la hora de establecer un análisis sobre los elementos en que se ha basado este movimiento de contención a las bajas, hay que señalar, conforme antes se apuntaba, las repeticiones genéricas que se producían en una gran cantidad de valores, y en las mejoras estratégicas de otros, como Telefónica, los bancos Central y Santander o FECSA. La realidad es que en cada uno de estos casos existían motivaciones independientes para justificar las mejoras, quizá con la única excepción de Telefónica, que probablemente asumía el papel de convidado de piedra en la reunión y cuya función era simplemente la de contribuir a la mejora del índice general.

FECSA se apresta a realizar su ampliación de capital, que iniciará la próxima semana, y por tanto, estaba interesada en que los precios de sus acciones se elevasen en la medida de lo posible. El Banco Central está realizando una fuerte campaña de promoción de sus propias acciones y lógicamente desea que la evolución de sus títulos resulte favorable. Por su parte, el Santander había descendido hasta el 200%, y su posición comenzaba a resultar preocupante por cuanto podría ser el primero de los siete grandes que estableciese sus precios por debajo de esta cota.

En cuanto a otros valores, podría destacarse la timidez con que se emplearon los compradores en Iberduero, a pesar de que ya se ha confirmado que esta compañía eléctrica pagará un dividendo del 5% del nominal de sus acciones en los primeros días del próximo año. Su rentabilidad, por tanto, es muy elevada actualmente; pero, sin duda, a los inversores les continúa preocupando el fuerte caudal de ventas que se ha generado en las últimas semanas.

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