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El Parlamento de Cataluña podría aceptar provisionalmente tener sólo seis representantes en el Senado

El contencioso jurídico abierto con la designación de siete senadores autonómicos por el Parlamento de Cataluña y la decisión de la presidencia de la Cámara alta de reducir a seis el número de representantes catalanes, invocando para ello el censo de 1981, podría quedar resuelto si todos los partidos parlamentarios catalanes asumen una solución de compromiso entre ambas instituciones, a medio camino entre un recurso personal de amparo de los siete senadores ante el Tribunal Constitucional y la simple renuncia de un senador.En concreto, medios parlamentarios catalanes explicaron a EL PAÍS que una posible solución pasaría por negociar con la Mesa del Senado la inscripción, de manera provisional, de seis senadores, acompañada de la renuncia del otro candidato restante. Posteriormente, el Parlament, que sigue considerando que el número de senadores que corresponderían a Cataluña es de siete, ratificaría la elección de este senador, que presentaría un recurso personal de amparo ante el Tribunal Constitucional, único organismo que puede dirimir ante el contencioso jurídico planteado. Con esta vía, el Parlament conseguiría acreditar a seis de sus siete senadores, sin tener que esperar a la resolución final de un contencioso que podría prolongarse durante varios meses, y, al tiempo, forzaría una sentencia jurídica que sentara jurisprudencia y llenase el vacío jurídico actual.

En este contexto, el portavoz de Catalunya al Senat -coalición entre CiU y ERC- en la Cámara alta, Ramón Sala Canadell, explicó ayer a este diario que la posibilidad de un recurso de amparo de los siete senadores no le parecía, oportuno, ya que podría abrirse un contencioso que enfrentara al Parlamento de Cataluña y al Senado, y se mostró partidario de la renuncia de uno de los senadores electos. La posibilidad de que Convergència i Unió (CiU) cediese provisionalmente uno de sus dos senadores autonómicos -Pere Pi-Sunyer o Jordi Escoda-, en favor del representantes de Centristes-UCD, Antón Cañellas, ya había sido barajada hace unos días.

Esta renuncia, aparte de compensar a los centristas por su apoyo al Gobierno de la Generalitat en el Parlamento de Cataluña, serviría también para premiar a UCD, que ha prestado a tres de sus senadores por Canarias para que la Minoría Catalana pudiese ayer constituir grupo propio en el Senado. CiU, que contaba sólo con siete senadores y precisaba de diez para constituir grupo parlamentario, se vio reforzada, con el concurso de Federico Padrón, Carlos Bencomo y Antonio Castro, senadores ucedistas por las islas de Hierro, La Gomera y La Palma, respectivamente. La UCD, que tampoco ha podido constituir grupo propio en el Senado, espera poder recuperar en el futuro estos tres senadores para poder formar un subgrupo de representación territorial dentro del Grupo Mixto.

Cuando el Senado aceptase la designación de los seis senadores autonómicos, CiU ya podría prescindir de los tres senadores que ahora le ha prestado UCD, al contar con su senador autonómico, el de ERC -Víctor Torres- y el centrista Antón Cañellas. Precisamente este último aseguró ayer a Europa Press que no abandonaría su partido, aunque se integrase en el grupo parlamentario Catalunya al Senat.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de noviembre de 1982