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El Partido Socialista, con 201 escaños, consigue la mayoría absoluta para gobernar la nación

La izquierda vuelve al poder en España,_después de más de 43 años de Gobiernos de derechas, con el rotundo triunfo electoral del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que ayer consiguió, con 201 escaños, la mayoría absoluta en las terceras elecciones legislativas celebradas después de la muerte del general Franco, en 1975. La coalición de derechas integrada por Alianza Popular y el Partido Demócrata Popular (PDP) se convierte en la fuerza más importante de la oposición, con 105 diputados. El PSOE recibió el voto de más de 9.800.000 españoles (46%), frente a los 5.412..401 (25,3%) de Alianza Popular, según los resultados totales provisionales. El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, no obtuvo escaño. La jornada electoral estuvo dominada por una participación masiva, más del 79% del censo, y una absoluta normalidad.

Felipe González Márquez, de cuarenta años de edad, que será con toda probabilidad el nuevo presidente del Gobierno español, afirmó esta madrugada, en su primera declaración al país tras la victoria, que "estamos preparados para llevar a cabo la responsabilidad que el pueblo español ha puesto en nuestras manos". El futuro primer ministro pidió el apoyo de todas las instituciones y de todos los sectores sociales para lograr el objetivo de "sacar España adelante".Los electores decretaron ayer la práctica desaparición de la escena política de los Partidos de centro, UCD (once diputados) y CDS (dos), así como del PCE, que sólo consiguió cinco diputados.

La jornada electoral y la celebración, en la madrugada, del triunfo socialista en las principales ciudades transcurrió con absoluta normalidad. En Madrid, miles de personas celebraron, en la calle Mayor y en la carrera de San Jerónimo, la victoria socialista. Un portavoz militar afirmó anoche que "el Ejército español respetará el resultado de las elecciones", y precisó que "la tranquilidad en el seno de las Fuerzas Armadas es total". El dirigente de la patronal, Carlos Ferrer, felicitó al PSOE y dijo que no teme a los socialistas en el poder, a pesar, precisó, del peligro de un aumento de la inflación y el paro.

El tirón socialista tuvo su reflejo en Euskadi y Cataluña, donde los socialistas superaron ampliamente anteriores resultados electorales y se convirtieron en la primera fuerza en Cataluña y en la segunda, muy próxima al PNV, en el País Vasco.

Convergéncia i Unió logró doce diputados y el PNV ocho. El nacionalismo de izquierda obtuvo tres diputados en el País Vasco: dos para Herri Batasuna y uno (dudoso) para Euskadiko Ezkerra. En Cataluña, Esquerra Republicana logró un escaño. El PSA y la extrema derecha desaparecen del Parlamento. Tejero obtuvo en todo el país 25.022 votos y Blas Piñar no renovó su escaño.

Manuel Fraga, líder de la alianza conservadora, manifestó su satisfacción por el resultado alcanzado, y afirmó que "se convertirá en una oposición eficaz al futuro Gobierno socialista". "Serviremos", añadió, "honestamente a la consolidación de la paz civil y al sistema constitucional".

Landelino Lavilla felicitó personalmente a Felipe González y manifestó que había habido "una respuesta a los estímulos de radicafización. Se demuestra que cuando el centro se desvía a la derecha se producen derrotas y decepciones".

El presidente del Gobierno garantizó que no habrá vacío de poder en el período que resta hasta la investidura del nuevo primer ministro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de octubre de 1982

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