Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Marisol Paíno deja el baloncesto para dedicarse al salto de longitud

Marisol Paíno, máxima figura del baloncesto femenino español, ha decidido abandonar definitivamente este deporte y pasarse al salto de longitud, después de las críticas y el trato recibido al dudar si pasa o no el control de sexo exigido por la Federación.Marisol, que en principio había aceptado someterse al control el próximo domingo en Madrid con motivo del partido de Liga Cañoe-Celta, ha manifestado que deja el baloncesto "porque he sido perseguida por determinados informadores que han llegado a decir verdaderas barbaridades".

Marisol declaró a este periódico que "mi decisión es irrevocable, porque lo he meditado mucho y no daré marcha atrás". La mejor jugadora española es consciente de que "el Celta y el baloncesto español acusarán mi baja, pero no puedo seguir en esta situación".

La jugadora del Celta no volverá a jugar a baloncesto, pero antes quiere salir al paso de todos los rumores y ha declarado que "pasaré el control de sexo antes del 15 de noviembre".

Lo cierto es que la jugadora no se alineó el pasado domingo con su equipo porque sufre una lesión en el menisco derecho que tal vez le obligue a someterse a una operación. Marisol Paíno ha sido, durante las últimas temporadas, la gran figura del baloncesto femenino. Nació en Unión de Campos (Valladolid), el 31 de agosto de 1955. Ha vestido la camiseta de la selección en veintitrés ocasiones. Paíno lleva siete años en el Celta y ha conquistado en tres ocasiones la Liga, dos veces la Copa del Rey y tres subcampeonatos ligueros y otros tantos subcampeonatos de Copa. Marisol fue considerada mejor deportista vigués el año pasado.

Marisol Paíno se va desengañada del baloncesto español. Sus relaciones con los dirigentes del baloncesto del Celta no han sido muy buenas.

El club le facilitó un trabajo manual en una empresa de envases metálicos para conservas, que abandonó más tarde. A continuación trabajó en algunos colegios, dando clases de baloncesto, pero ella perseguía un trabajo fijo con retribución asegurada. En estos momentos Marisol tiene una importante oferta para hacerse cargo de las relaciones públicas de una empresa de Valladolid, ciudad en la que reside toda su familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de octubre de 1982