Libertad de adoctrinamiento
Me ha sorprendido mucho ver en su periódico una fotografía de monseñor Lustinger, arzobispo de París, acompañando el artículo del señor Delval titulado Libertad de adoctrinamiento. Y me ha extrañado, ante todo, porque el texto del señor Delval no hace ninguna referencia a su persona.El hecho de ilustrar el texto dedicado aparentemente a promulgar la libertad de pensamiento e ideas con esa fotografía en concreto parece ir en contra de lo que se pretende proponer. ¿Es realmente la libertad y aceptación de todas las ideas lo que nos ofrece el señor Delval? ¿O es la libertad del ateísmo y la prohibición de la educación religiosa?
Mi procedencia de un país (Polonia) donde la educación laica es la oficial y donde, en contra del estereotipo que circula por España no faltan los ateos me permite poner en duda la afirmación del señor Delval como si la fe creara angustias y frustraciones.
El marco de la fe puede, todo lo contrario, constituir protección y amparo para el niño. Y la creencia en la propia razón humana como único árbitro de nuestros hechos se ve abatida frente a los hornos crematorios del campo de concentración de Auschwitz. /


























































