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Crítica

Recuerdos bélicos

Tras una larga etapa como autor dramático y guionista de cine y televisión, en 1969 Jaime de Armiñán debuta como director con una extraña comedia interpretada por Marisol, Carola de día, Carola de noche. A partir de este momento va dejando sus restantes actividades para dedicarse única y exclusivamente a escribir, dirigir y últimamente también a producir todas sus películas hasta ahora.El cine de Armiñán es un cine costumbrista, donde unos personajes al borde de la comedia se debaten en dramas domésticos. Sus historias están contadas con una cierta ternura crítica que provoca frialdad. Sólo cuando la base tiene la suficiente carga sentimental, que enseguida deriva hacia el sentimentalismo, la historia entronca con el público.

En ¡Jo, papá! (1975), sobre un guión de Juan Tébar y Armiñán, la tendencia de sus personajes a rememorar contínuamente el pasado lleva al protagonista, un padre que hizo la guerra, a arrastrar a su familia a un viaje conmemorativo de: su itinerario bélico, desde Galicia al Mediterráneo.

Por su fecha de producción, el resultado es un tímido enfrentamiento generacional entre un Antonio Ferrandis, que hizo la guerra y está entusiasmado con el viaje, y una Ana Belén, que no la hizo y está aburrida del viaje familiar.

Con una estructura de película de itinerario, base de tantos western famosos, se consigue un pobre resultado por lo artificial que es el planteamiento, el poco interés de los episodios que se suceden y la mínima evolución que sufren los personajes durante el recorrido.

¡Jo, papá! se emite esta noche a las 21.35 por la segunda cadena.

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