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Huelga general en Ripollet en solidaridad con los trabajadores de la empresa Mir-Miró

La población de Ripollet, localidad industrial de la comarca del Vallés occidental (Barcelona), secundó ayer ampliamente la convocatoria de huelga general lanzada por los trabajadores de la empresa Mir-Miró, ubicada en este término municipal. La convocatoria había sido desautorizada por los partidos parlamentarios, el Ayuntamiento de izquierdas y las centrales sindicales CC OO y UGT. El gobernador civil, por su parte, había calificado la convocatoria de "ilegal" y dispuso un complejo despliegue policial en toda la población desde anteanoche.

Los trabajadores de la empresa Mir-Miró se han movilizado desde hace cuatro meses en defensa de sus puestos de trabajo. Según el comité de empresa, el principal accionista de la misma, Olegario Soldevila Godó -relacionado por sus trabajadores como uno de los principales accionistas de Banca Catalana-, no tiene interés en reflotar la empresa y pretende la rescisión de los contratos a los 206 trabajadores del centro de Ripollet. El pasado lunes, 10 de mayo, catorce traba jadores iniciaron una huelga de hambre total en la sede de Ayuntamiento. Tres de estos tra bajadores hubieron de ser ingresados en centros hospitalarios, y en la madrugada de ayer la policía desalojó al resto en ambulancias.

Establecimientos cerrados

Las numerosas fuerzas de orden público desplazadas a la localidad -Policía Nacional a pie, a caballo, en camionetas, y controles de la Guardia Civil- no pudieron evitar que desde primeras horas de la mañana la huelga fuera seguida por prácticamente el ciento por ciento de la población laboral activa. Tiendas, comercios y escuelas permanecían cerradas, y los transportes públicos no circulaban. Grupos de trabajadores, deambulaban por las principales calles de Ripollet vigilados de cerca por las fuerzas policiales.Sólo de cuando en cuando, al sobrepasar los grupos de trabajadores cierto número, eran interceptados por la policía, identificados y, en la mayoría de los casos, detenidos y conducidos a la comisaría en grupos de hasta veinte personas. El número de detenciones alcanzaba anoche la cincuentena, según fuentes de los trabajadores. Otros nueve huelguistas fueron detenidos anteanoche, cuando circulaban en coches provistos de megáfonos convocando la huelga.

Miembros del comité de empresa de Mir-Miró resaltaban ayer el éxito de la huelga, en contraposición con la actitud moderada y de oposición a la misma mostrada por CC OO, UGT y los partidos de izquierda -desde el PSC o PSOE hasta el PSUC o incluso el prosoviético PCC-, que habían efectuado un llamamiento para que la población no secundara el paro. El Ayuntamiento, presidido por el eurocomunista Carlos Ferrer y con mayoría de izquierdas, propició desde el inicio del conflicto de Mir-Miró una vía de negociación con el Departamento de Trabajo de la Generalidad. Horas antes de iniciarse la huelga general en Ripollet, el Ayuntamiento repartió entre los trabajadores una carta del director general de Empleo del Gobierno autónomo en la que se apuntaba que un empresario estaría dispuesto a crear empresas basándose en la infraestructura e instalaciones, así como el personal, de Mir-Miró. Paralelamente pedía se desconvocara la huelga general. Los trabajadores optaron por no dar crédito a esta propuesta.

Políticamente, el Ayuntamiento de Ripollet vio en la convocatoria de huelga general un intento de grupos políticos minoritarios -CNT, PORE y Movimiento Comunista de Cataluña- de enfrentar, con el pretexto de un conflicto grave, real como el de Mir-Miró, a los trabajadores con las instituciones; democráticas, y acusaban a estos grupos de instigar a los trabajadores para que adoptaran actitudes intransigentes, dando el ejemplo de las muestras de animadversión hacia las autoridades locales, principalmente el alcalde.

A últimas horas de anoche estaba prevista una concentración de los trabajadores de toda la comarca frente a la sede social de Mir-Miró. En esta concentración, inicialmente prohibida por el gobernador civil, debía plantearse qué acciones tomar a partir del éxito de la huelga general de ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de mayo de 1982

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