El cadáver de Begoña Rufo,
de diecinueve años de edad, fue hallado con dieciocho puñaladas en el cuerpo en un descampado próximo a la Avenida Pearson, en Barcelona. La policía ha dicho que parece que la joven era drogadicta, por las marcas de picaduras en las venas de los brazos.


























































