El 'fantasma del retrete' tiene en vilo a la República Federal de Alemania

En la clínica de un dentista de un pueblo de Baviera se oyen voces extrañas que ni la policía, ni los técnicos de teléfonos, ni un catedrático de parapsicología consiguen desenmascarar. Chopper, así se autodenomina el espíritu, habla desde las cuatro esquinas de la clínica, pero preferentemente desde el retrete, y no vacila en manifestar su amor por la enfermera del dentista, una joven de dieciséis años. Hasta tal punto tiene en vilo a la República Federal de Alemania (RFA) que la policía ha creado una comisión especial investigadora, denominada "fantasma".El dentista está al borde de la desesperación, porque el fantasma está a punto de arruinar su clínica. Es natural que la clientela se retire, porque no hace muchos días, cuando una paciente se sentó sobre el retrete, Chopper gritó desde las profundidades: "Aparta el culo, que no me dejas ver". En un principio se pensó en un bromista, pero la policía se declara impotente, a pesar de las denuncias presentadas por "injurias, atentado contra la integridad física y transgresión de las leyes de comunicaciones".

La cosa empezó a adquirir caracteres extraños cuando los técnicos de teléfonos cortaron con una tijera la línea telefónica, lo que no impidió que del teléfono continuase saliendo la voz de Chopper. Periodistas de Radio Baviera grabaron la voz de Chopper, y una revista anuncia esta semana una entrevista con el fantasma. Los científicos desplazados al pueblo de Neutrabling comprobaron que la voz de Chopper (palabra inglesa que significa hacha de carnicero) tiene una frecuencia de 2.000 hercios, lo que permite incluirla entre las voces de este mundo. Según los técnicos, la voz humana oscila entre trescientos y 3.500 hercios.

El extraño fenómeno hizo desplazarse al pueblo de Baviera al catedrático de parapsicología de la Universidad de Friburgo profesor Hans Bender, acompañado de un asistente. La llegada de Bender hizo que algún cronista estableciese comparaciones con la película de Polanski El baile de los vampiros, con el viejo profesor y su asistente.

Bender es una especie de guru de la parapsicología, y no se desanimó cuando le dijeron que la voz hablaba en una frecuencia equivalente a la de los seres humanos. Bender declaró que "esto no significa nada. Naturalmente que un espíritu puede hablar en la misma frecuencia que los humanos".

¿Un delincuente?

La policía se muestra más realista. Un comisario declaró que "estamos ante un delincuente de carne y hueso. Probablemente un genio de la técnica, pero le descubriremos". Llama la atención la discrepancia existente entre los conocimientos técnicos del fantasma y su falta de educación. Chopper no sólo se mete con el trasero de las señoras que se sientan en el retrete, sino que insulta a las pacientes. Una vez estaba el dentista dedicado a su trabajo, y Chopper gritó desde el lavabo a la paciente: "Cierra el pico, que te apesta el aliento".En otra ocasión, Chopper interrumpió una conversación telefónica del dentista con la frase "Ya está bien de decir tonterías, so idiotas".

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La única que parece -disfrutar del cariño del fantasma es la joven enfermera, de dieciséis años: "Claudia, te amo" y "Claudia, tesoro" son frases que Chopper repite con frecuencia. El fantasma parece estar informado de las andanzas de la chica, porque en una ocasión le preguntó: "¿Qué tal lo pasaste ayer en la discoteca?".

Los técnicos de teléfonos se dieron por vencidos, después de hacer toda clase de pruebas. Se habla de rayos láser, de ventriloquía, y se descubrió que debajo del pueblo hay gran cantidad de galerías construidas durante la última guerra mundial. En el pueblo estaba una de las fábricas Messerschmitt y había varias galerías subterráneas.

Todo esto no basta para explicar el fenómeno de las voces, que tiene en vilo a todo el país. El parapsicólogo Bender escribe artículos en los periódicos y explica que "desde el lavabo, a petición de Claudia, surgió la voz. Primero, en tono poco amable: "Fuera, Bender; fuera, Bender. El me quiere asesinar...". El catedrático escribe que "después de varias conversaciones, al día siguiente, al despedirnos, casi suplicaba: "Bender, vuelve". Tan alto, que los gritos se podían escuchar en la calle a través de las ventanas, y Radio Baviera pudo grabar una breve entrevista. "Teníamos la sensación de estar hablando con un ser en situación desesperada". El misterio sigue.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de marzo de 1982.

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