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El sector minoritario de ETApm mantiene la tregua, pero no se disuelve

El sector minoritario de ETA Político-militar -que después de la celebración de la asamblea en la que se ha consumado la escisión cuenta con un tercio de los militantes- ha decidido continuar con la tregua iniciada hace un año, sin plazo ni condiciones. En una conferencia de prensa celebrada ayer en un punto indeterminado del País vasco, esta fracción de los poli-milis anunció, no obstante, que no tiene intención de disolverse y que conserva su armamento y estructura.

Cuando se cumple un año del inicio de la tregua de ETApm, días después del intento de golpe de Estado, la distinta valoración que existía en la organización de este período de "alto el fuego" ha provocado una escisión entre los partidarios de la vuelta a la lucha armada y los defensores de la línea contraria.Estos últimos, en el curso de la conferencia de prensa, reconocieron que la negociación con el poder central en torno a la amnistía, el referéndum sobre Lemóniz, la relación de Navarra con la comunidad autónoma vasca y el desarrollo estatutario, ha sido un fracaso. Sin embargo, para este sector la tregua ha sido "globalmente positiva" desde la perspectiva de la consolidación y avance de Euskadiko Ezkerra. "Nuestra tregua", explicaron, "ha permitido salir a Euskadiko Ezkerra de la situación de cerco político en que se encontraba en función de su connivencia con el terrorismo".

Una victoria de la 'gran derecha' haría reconsiderar la tregua

Otro de los argumentos baraja dos es la creciente impopularidad de la violencia, a medida que se han ido consolidando las instituciones autonómicas y -con ellas- el papel de los partidos políticos y las movilizaciones masivas contra la dinámica militarista que este sector atribuye a ETAm. Sin embargo, sus portavoces sugirieron que una posible victoria de la gran derecha, y la modificación del título octavo de la Constitución, referente a las autonomías, provocaría en Euskadi crispaciones y movilizaciones populares susceptibles de forzar una reconsideración de la tregua.

La fracción minoritaria de los poli-milis considera que una vuelta a la actividad armada entorpecería el proceso de agrupamiento de la nueva izquierda en torno a Euskadiko Ezkerra, para constituir una fuerza marxista "que pueda arrebatar la hegemonía al PSOE en la izquierda y al PNV en el conjunto nacionalista".

En este sentido, la posibilidad de un enfrentamiento con Euskadiko Ezkerra que, en su opinión, se daría en una dinámica de lucha armada, "haría disminuir nuestra cobertura política, que nos iría aislando progresivamente de las masas, evolucionando hacia un grupo autónomo de cada vez menos incidencia en la sociedad vasca".

En un documento de nueve folios mecanografiados, facilitado ayer a los medios informativos, este sector de ETApm dice que "a partir de la ruptura de la tregua y un posible recrudecimiento de la dinámica mili podría darse de nuevo la reiniciación de la espiral de violencia, como ocurrió a finales del año 80, que fue ampliamente contestada por el pueblo vasco". Abundando en ello, uno de los portavoces manifestó: "Queremos escapar de la dinámica acción, represión, acción, a toda costa".

Distribución proporcional de armas entre los escindidos

El mantenimiento de la tregua sin plazos ni condiciones no supone, según se puso de manifiesto en el encuentro con los medios informativos, la desarticulación de este sector de ETApm ni su renuncia a disponer de la parte proporcional del armamento, la infraestructura que las dos fracciones se han repartido, según pudo saber EL PAIS.

Esta distribución de los medios materiales es el reflejo de que la escisión, acaso por primera vez en la historia de ETA, se ha producido sin graves enfrentamientos entre las dos partes, a pesar de las diferencias. Aunque este sector de los poli-milis no pretende entablar negociaciones directamente con la Administración central y ceden el protagonismo en este terreno a los partidos políticos -y en especial a Euskadiko Ezkerra- el mantenimiento de la estructura organizativa, a pesar de la tregua, hace posible que esta fracción continúe reclamando, desde una posición de fuerza, la solución urgente de los denominados "temas pendientes".

Por el mismo orden de prioridad que ellos expusieron, se trata de la salida de presos, la central de Lemóniz y la cuestión de Navarra.

Frente a la posibilidad de medidas de gracia para los "terroristas arrepentidos", los poli-milis partidarios de la tregua aseguraron que nada tenía que ver con ellos y que "tal noticia es un invento del Ministerio del Interior. .

En relación al papel que los partidos políticos han jugado frente a la actividad armada, uno de los portavoces criticó al PNV al decir que "hay cabezas de este partido que utilizan la violencia de forma irresponsable. El PNV se ha aprovechado de la lucha armada sin poner nada de su parte y sin comprometerse con movilizaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de febrero de 1982

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