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Sobre Polonia, elogio y prejuicio

Financial TimesLo más sorprendente del programa publicitario de Estados Unidos Dejad a Polonia ser Polonia fue su claro fracaso para desmentir las acusaciones de sus detractores. Mientras conducía hacia la ITN, el domingo por la noche, para ver la transmisión del programa por satélite, oí en la radio de mi coche a Christopher Price, diputado, utilizar palabras como "parloteo confuso" referidas a este programa, del que admitía que no lo había visto. En realidad, la sucesión de mensajes mal construidos de una interminable lista de primeros ministros fue tan seca, aburrida y repetitiva que al cabo de media hora uno añoraba un poco del prometido "parloteo confuso".( ... ) Incluso la pericia técnica podía haber supuesto una mejora: por alguna razón todos los presentadores (Charlton Heston, Glenda Jackson y Max von Sydow) leían letreros que les obligaban a mirar a kilómetros de la cámara. (...)Yo no tengo ninguna objeción de principio a que la televisión se utilice como propaganda, especialmente propaganda de política; creo que el medio debe liberarse, y que deberíamos tener mucho más de esto, desde todas las direcciones. Pero creo que los medíos de comunicación británicos tenían razón al mirar todos los dientes de este caballo regalado y al decidir no mostrarlo en una hora punta. Sin embargo, ha sido tan fuera de lo ordinario -¿en qué otro programa han aparecido tantos primeros ministros? (cuando llevaba catorce dejé de contarlos)- que debería haberse exhibido en alguna hora tardía de la noche para quienes hubieran querido juzgarlo por sí mismos.

3 de febrero

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