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El nuevo presidente del Gobierno autónomo gallego juró lealtad al Rey y a la Constitución

Santiago de Compostela

Lealtad al Rey, respeto a los derechos de la persona y estricta observancia de la Constitución y el Estatuto de Autonomía, forman la base conceptual del juramento que prestó ayer el presidente del Gobierno autónomo gallego, Gerardo Fernández Albor, en el acto de toma de posesión de su cargo, celebrado en el Panteón de Gallegos Ilustres de Santiago de Compostela. Varios consejeros de la Junta saliente abandonaron el local en un aparente gesto de disconformidad con el lugar que les había sido asignado por los encargados de protocolo.

Dirigentes de Unión de Centro Democrático expresaron posteriormente también su disgusto por la falta de referencias a la labor realizada por la Junta cesante, en las intervenciones de Fernández Albor y el delegado del Gobierno, Domingo García Sabell.El nuevo presidente, que utilizó como fórmula de juramento la frase "por mi conciencia y honor", hizo del recuerdo a los emigrantes y los antepasados que defendieron la cultura gallega, el eje de su primer discurso, en gallego, y en el que no faltaron las referencias a Rosalía de Castro, Ramón Cabanillas y Alfredo Brañas, enterrados en el Panteón de Gallegos Ilustres, donde se desarrolló el acto de la toma de posesión.

Fernández Albor se dirigió expresamente a los. emigrantes, representados por el presidente de la Federación Mundial de Sociedades Gallegas, Eduardo Sánchez Millares, que viajó a Santiago desde Buenos Aires para asistir a la toma de posesión. El presidente de la Junta aludió a los grandes patriotas que forman la Galicia de la emigración, parla afirmar su volun tad de "trabajar hasta que llegue el día en que ningún gallego se vea obligado a emigrar por dramática necesidades".

Transformar la imagen cordial de Galicia

"El futuro de Galicia es responsabilidad de todos los gallegos", añadió el primer presidente autonómico, quien añadió que desde la función de gobierno "procurare mos despertar y consolidar la confianza de nuestro pueblo en la autonomía y en la democracia".Utilizando después el castellano para dirigirse al delegado del Gobierno, Fernández Albor expresó su propósito de "transformar la imagen cordial de Galicia en una idea-fuerza, dentro de un estricto respeto a la Constitución". El nuevo presidente reiteró como conclusión de su discurso la adhesión a la figura del Rey, "sin cuyo apoyo hoy no sería posible la estructuración autonómica de España".

En ausencia del ministro de Administración Territorial, que no pudo desplazarse desde Madrid por dificultades de transporte, el delegado del Gobierno, Domingo García Sabell, pronunció un breve discurso de respuesta, en el que prometió una estrecha colaboración gubernamental con la Junta.

"Deseo al nuevo presidente los éxitos y realizaciones positivas que a buen seguro llevará a cabo", dijo García Sabell, antes de concluir recordando los vínculos de amistad que desde hace tiempo le unen a Fernández Albor, "ejemplo de seriedad, honestidad y claro amor a su tierra".

El acto oficial, al que asistieron las máximas autoridades civiles, militares y eclesiásticas de Galicia, concluyó con la ofrenda de una corona de flores ante la tumba de Rosalía Castro, llevada a cabo por el nuevo presidente de la Junta y el delegado del Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de enero de 1982

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