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Carmen Gómez Ojea, ama de casa asturiana, premio Nadal con "Cantiga de agüero"

Carmen Gómez Ojea, de 36 años de edad, casada, madre de cinco hijos, ama de casa y licenciada en Filosofía y Letras, ganó ayer el Premio Nadal con la novela Cantiga de agüero, pocos días después de haber obtenido, por unanimidad. del jurado, el Tigre Juan de Oviedo de novela corta. El premio, que en su primera edición hizo famosa a otra mujer, Carmen Laforet, con su obra Nada, está dotado por Ediciones Destinó, de Barcelona, con 200.000 pesetas, que el próximo año se incrementarán hasta un millón. Quedó finalista del premio el periodista de Zaragoza Alfonso Zapater, con su novela El accidente.

En el mismo acto, celebrado en un hotel barcelonés, con asistencia de personalidades de la cultura castellana y catalana, se fallaron también los premios Josep Pla, que obtuvo el valenciano Josep Piera, con El cingle verd, y el Apel-les Mestres, recibido por la bilbaína Asun Balzola, por Munia y La luna. Este premio. para literatura infantil ilustrada se convocaba por primera vez.

Cantiga de agüero es, según declaró su autora al corresponsal de EL PAIS en Asturias, José Manuel Vaquero, una novela fantástica, de aventuras, que no se parece en nada a Otras mujeres y Fabia, relato de las vivencias de una mujer de hoy y de su entorno salpicado de alusiones literarias novela que le dio el Premio Tigre Juan. La novelista gijonesa suele presentar sus obras a numerosos concursos, sin haber obtenido hasta. ahora premios de importancia. Carmen Gómez, que hace novelas desde los dieciocho años, se define como "ama de casa que dedica tres horas diarias, desde las nueve a las doce de la noche, a escribir". Cada día lleva y trae a sus hijos al colegio en Gijón, y hace la compra y la comida para ellos y para su marido. "Cocino muy requetebién, y lo mismo hago un espléndido plato chino que una fabada". En cuanto queda libre de las atenciones que le exigen los pequeños se pone inmediatamente a escribir "como una máquina".

A Carmen Gómez no le importaría ser Corín Tellado, también vecina de Gijón. "Tiene ella un mercado, sabe cultivarlo y además posiblemente disfrute con su trabajo. Esto último es para mí lo mas importante. Yo escribo porque me gusta. Es como beber un buen vino". Desiniente las influencias de García Márquez en su obra, puestas de manifiesto por algunos miembros del jurado del P remio Tigre Juan, y se declara admiradora de Mario Vargas Llosa, García Márquez, Elías Caneti y Leonora Carrington.

Algunas personas criticaron a Carmen Gómez su presentación a la Prensa como un ama de casa cuando ganó el Tigre Juan. "Sin embargo, es lo que soy durante el día, aunque por la noche escribo". Le gusta vivir literariamente, "sacar jugo literario, a cada observación". Le interesa el realismo como vehículo de acceso a los datos con los que juega luego su desbordante imaginación. "Tengo una fantasía enorme. A lo mejor es que hay detrás de ella un tumor cerebral".

Ahora, Carmen Gómez atraviesa una racha afortunada. Aunque no es para explicarlo, «porque haría falta un tratado cabalístico, estaba convencida de que resultaría ganadora de los premios Tigre Juan y el Nadal, porque así se lo habían anunciado sus números de la suerte, el 4 y el 6. "Esto es como la lotería, y yo pienso seguir jugando sin dejar por ello mi oficio de ama de casa".

La obra ganadora del Nadal ha sido calificada por Antonio Vilanova, secretario del jurado, como una de las mejores novelas aportadas al premio en los últimos años, según informa desde Barcelona Elena Lorente. Carmen Gómez Ojea une desde ahora su nombre a la amplia e importante nómina de mujeres ganadoras de este premio, en el que la precedieron Ana María Matute, Carmen Martin Gaite, Luisa Forellad, Dolores Medio, Elena Quiroga y Carmen Laforet, algunas de ellas consagradas posteriormente como escritoras de primera línea.

La novela de la autora asturiana establece un clima de fabulación en torno a una crónica farniliar que retrocede en el pasado de un matrimonio formado por una heredera gallega y un arruinado aristócrata asturiano. El lenguaje de la novela conjuga, en opinión del secretario del jurado, la reconstrucción retrospectiva de un mundo pasado y extraño con una estructura novelesca cercana al realismo mágico.

Del finalista del Premio Nadal, Alfonso Zapater, Juan Ramón Masoliver, miembro del jurado, dijo que se trata de un "magnífico autor". Masoliver explicó que han concurrido a la presente edición del Premio Nadal cinco obras muy destacadas, entre las que resaltó El dandy del lunar, de Juan Luis González Ripoll, clasificado en tercer lugar. "Cualquier otro año este último habría sido el ganador", según Masoliver.

Premio Josep Pla

El ganador del Premio Josep Pla, Josep, Piera, nacido en Gandía en 1947, es profesor de Enseñanza General Básica en Valencia, y ha publicado varios libros de poesía. La obra galardonada, El cingle verd, es un dietario informal clasificado. por estaciones del año, y abarca diferentes impresiones de un hombre joven sobre múltiples aspectos de la naturaleza, de la sociedad y de la vida. Resultó finalista de este mismo premio Olga Xirinacs y Díaz , con su obra Música de Cambra.

El premio de narración e ilustración infantil Apel-les Mestres 1981 recayó en Asun Balzola, nacida en Bilbao y residente en Madrid, por su narración Munia y la Luna, en la que aborda el diálogo entre dos niñas, una andaluza y otra vasca, sobre el entendimiento de sus diferentes lenguas de origen. Este premio de narración e ilustración infantil, concedido por primera vez, "quiere llenar un vacío dentro del panorama literario catalán".

El jurado del Premio Nadal estuvo integrado por Juan Ramón Masoliver, José Verges, Lorenzo Gomis, Francisco García Pavón y Antonio Vilanova, que actuó como secretario. El Josep Pla lo fallaron Joan Teixidor, Joan Perucho, Pere Gimferrer, Josep María Castellet y Antoni Comas, como secretario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de enero de 1982