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Miles de detenidos y nueve muertos, primeras cifras de la represión militar en Polonia

Nueve muertos y 45.000 detenidos sería el primer balance de la represión emprendida por el Consejo Militar que gobierna Polonia desde el pasado domingo, según datos hechos públicos ayer por Edmond Maire, dirigente de la CFDT, sindicato socialista francés. Las cifras fueron facilitadas a Maire por el primer ministro galo, Pierre Mauroy. Otras fuentes dan cifras inferiores, como la emisora británica BBC, que estimó anoche en más de 6.000 el número de arrestados. En cualquier caso, la rebeldía contra el golpe de Estado parece ser la regla más que la excepción en las grandes fábricas y centros de trabajo, de acuerdo con las informaciones fragmentarias que pueden salir de Polonia, que continúa incomunicada del resto del mundo. Radio Varsovia informó anoche que la situación se ha normalizado en tres de las 49 voivodias (provincias del país).

La calma reina en Varsovia, según estas informaciones, pero se han registrado incidentes de diversa gravedad en Cracovia, Wroclaw Gdansk y otras ciudades. Las huelgas continúan en Silesia, corazón industrial del país. El sindicato Solidaridad parece haber establecido una estructura clandestina que comienza a funcionar, y ha hecho un llamamiento a la huelga general para el próximo sábado. Se confirma, por otra parte, la detención de Lech Walesa, con quien intentó entrar ayer en contacto, sin éxito, el primado cardenal Jozef Glemp. Una proclama de Solidaridad lanzada en la ciudad costera de Szczecin por un comité clandestino de huelga pide el apoyo del mundo exterior.Jaruzelski está tratando de forzar un compromiso con el líder de Solidaridad y que éste salga en televisión pidiendo calma. Diversas informaciones aseguran que Walesa se encuentra moralmente destrozado.

Unas 2.000 personas, convocadas por el PSOE y UGT, se manifestaron anoche en Madrid ante la sede de la Embajada polaca, donde Enrique Múgica y Nicolás Redondo hicieron entrega de una carta de protesta por el golpe militar. Por su parte, Santiago Carrillo realizó una dura condena de lo sucedido en Polonia, calificándolo de «antipopular, antiobrero y antisocialista». «Si no nos opusiéramos al régimen militar de Polonia», afirmó el secretario general del PCE, «¿qué fuerza moral tendríamos para denunciar a los golpistas de nuestro país? » .

El Pleno del Congreso tratará hoy una resolución propuesta por los socialistas, pero apoyada unánimemente por todos los grupos parlamentarios, en la que se condena la supresión de las libertades existentes en Polonia se pide la vuelta a la normalidad anterior y se advierte contra cualquier intervención de otros países. Mientras que en Estados Unidos crece la inquietud ante la situación polaca, y un portavoz oficial advertía al régimen militar que «el empleo de la violencia contra el pueblo polaco» tendría consecuencias «extremadamente graves», en la capital soviética se adopta un tono más duro hacia los sucesos de Polonia. Observadores occidentales en Moscú temen una «decisión radical» del Pacto de Varsovia, que podría adoptarse en la cumbre comunista que se celebrará en Moscú este fin de semana, con ocasión del 75 cumpleaños de Breznev.

El papa Juan Pablo II lanzó ayer un llamamiento para que Polonia vuelva al camino de la renovación mediante el diálogo. «La fuerza y la autoridad del poder se expresan en el diálogo, y no en el recurso a la violencia», dijo el Pontífice.

Las informaciones sobre un desmesurado aumento de los vuelos de aviones soviéticos hacia Polonia provocaron inquietud en las cancillerías occidentales en un primer momento, aunque después se les restó importancia y se indicó que, casi con toda seguridad, este tráfico aéreo se debe al transporte de productos alimenticios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de diciembre de 1981

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