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El PCE sustituirá hoy a once de sus concejales madrileños si su retractación no satisface al comité provincial

El comité provincial del PCE estudia esta mañana la definitiva solución a la crisis interna por lo que afecta a los once concejales del partido en la provincia de Madrid, de los cuales cinco pertenecen al Ayuntamiento de la capital. La dirección del partido en Madrid decidirá si admite el documento de retractación que elaboraron anoche los once ediles (cuyo contenido, "por respeto a las jerarquías", no se entregó a la Prensa) y, en caso contrario, procederá a su sustitución en los cargos municipales que ostentan. Ayer, en un último intento, los concejales disidentes y el comité provincial consumieron casi tres horas de reunión sin que la misma concluyera con la aceptación por parte de aquellos de la autocrítica que trata de imponerles el Comité Central.

El debate político que, de alguna manera, se estableció en la reunión de los disidentes con el comité provincial, surgió en contra de toda previsión. La dirección del partido en Madrid ya había comminado a los once cargos públicos de la provincia para que suscribieran su retractación en los términos sugeridos por el Comité Central. Estos, por su parte, habían hecho público compromiso de no acceder a lo que calificaron de "vejación" rechazada por los dirigentes expulsados del Central por su negativa a suscribir estos mismos criterios.El fatalismo con que los coneciales acudían a la reunión se concreta en el documento elaborado el pasado jueves por los cinco ediles de la Corporación madrileña, que no llegó a ponerse sobre la mesa en el encuentro con el comité provincial. Este documento, básicamente igual al que, asumido por los once cargos municipales de la provincia amenazados de destitución, estudiará hoy el comité provincial, recogía, de alguna manera, cierto descuido formal en la convocatoria del acto que desencadenó la crisis en el partido. Aquel documento, de otra parte, insistía en la necesidad de normalizar de manera inmediata la vida interna del partido, "que ahora aparece deshecho", y, sobre todo, mantener al margen de la crisis las instituciones democráticas en las que los comunistas desempeñan alguna responsabilidad.

Acto político contra la dirección

La negativa de los concejales a firmar una retractación ajustada a los terminos sugeridos por el Comité Central dio pié a un cierto debate político que, aparte de dilatar el encuentro por espacio de casi tres horas, concluyó sin acuerdo. El comité provincial, finalmente, dio de plazo a los concejales hasta las diez de la mañana de hoy para que, por escrito, presenten su postura definitiva, que, en opinión del secretario general, Adolfo Piñedo, "no tiene por qué ser la retractación de ningún tipo de idea. Aquí no se persiguen ideologías, que se supone única, sino unos hechos que nos parecen muy graves".Según Piñedo, la convocatoria del acto en el que Lertxundi y Onaindía explicaron el alcance de la negociación entre ambos para su fusión, 'Túe un acto político objetivamente planteado contra la dirección del partido y se convocó utilizando el cargo público que ostentan algunos de los firmantes de la misma en función de su pertenencia al partido".

A este propósito, los concejales plantearon a la dirección de Madrid la necesidad de que, si se trata de aplicar el mismo y único criterio del partido, emanado de su Comité Central, a todos los firmantes de la referida convocatoria, se evíte el cese en los cargos municipales que ostentan, como se ha obviado la condición de diputado por parte de algunos de los seis miembros expulsados del Central.

La respuesta de Piñedo a este periódico sobre este planteamiento es que, en el caso de los concejales, su ubicación orgánica dentro del partido es irrelevante, "mientras que es su condición de cargo público la que han utilizado para, desde la plataforma que el mismo supone, ir contra la dirección del partido".

Acerca de la salida que adoptará la dirección del PCE en el supuesto de que el comité provincial considere insuficiente la retractación de los concejales, Piñedo se mostró más cauto que el portavoz de Prensa provincial, que aseguraba la posibilidad de que fuera el partido quien les destituyera de sus cargos, sin necesidad de proceder a su expulsión en el supuesto de que se opusieran a dimitir, tal como pretende el partido identificando esta figura con la destitución.

Según Piñedo, "si la retractación no se considera suficiente, entraríamos en una dinámica de sustituciones. Para ello, lo mejor sería que dimitieran voluntariamente. Si no ocurre así, estudiaríamos los mecanismos que permite la ley para proceder a su sustitución.

En esta misma línea, Piñedo negó que el comité provincial, en su reunión del pasado jueves, elaborara la relación de candidatos comunistas que sucederían a los actuales concejales cuya salida del Ayuntamiento se pretende. Sí reconoció, en cambio, que se han establecido contactos con los candidatos cuya exclusión se persigue por la dirección del partido, los cuales, en una carta colectiva, han comunicado su negativa a dimitir, según publicaba EL PAIS de ayer.

De otra parte, tres miembros del comité provincial dimitieron de este órgano de representación en el transcurso de la reunión del pasado jueves. Las tres dimisiones, comunicadas con anterioridad a esta reunión, se habrían visto reafirmadas en la convicción de quienes asumían esta decisión por "la dureza mostrada por el comité provincial en la resolución de la crisis".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de noviembre de 1981

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