La financiación a largo plazo beneficia por igual a la banca y a las empresas

La aparición de un mercado en pesetas a largo plazo como fórmula de financiación "es altamente ventajosa, tanto para los prestamistas como para los prestatarios", según declaró ayer Pedro Toledo, consejero delegado del Banco de Vizcaya, en la apertura de las Jornadas sobre Préstamos sindicados en pesetas, organizadas por la citada entidad y el Instituto de Empresa. Dicho mercado, según manifestó Raimundo Poveda, del Banco de España, se puede considerar ya prácticamente consolidado, a juzgar por el volumen que ha alcanzado en sólo año y medio: más de 200.000 millones de pesetas.

Con asistencia de más de 400 personas, representantes en su mayoría de las entidades de crédito y de las empresas interesadas en este tipo de financiación, la primera jornada del coloquio contó con las intervenciones de José Luis Leal, ex ministro de Economía; Rafael Bermejo, presidente del Instituto de Crédito Oficial; Raimundo Poveda, subdirector del Banco de España; Pedro Zafra, director general de Intermoney; Arturo Abascal, tesorero de Citibank, y Bernardo Cremades, abogado.En su introducción, Pedro Toledo justificó la aparición de los préstamos en pesetas a largo plazo en, la mitad de 1980 como una necesidad objetiva, ya que las circunstancias existentes entonces "crearon unos fondos, después una demanda y, finalmente, un mercado".

Raimundo Poveda, subdirector del Banco de España, expresó la opinión y apoyo de esta entidad a la aparición de este nuevo mercado en España, y, tras considerar que éste se había consolidado prácticamente en sólo un año y medio de existencia, adelantó la posibilidad de introducir regulaciones correctoras en su funcionamiento, son objeto de perfecionarlo y flexibilizarlo.

Interés variable

El representante del Banco Central señaló que el origen de este mercado se remonta al 30 de octubre de 1979, cuando el ConseJo Superior Bancario interrogó al Banco de España sobre la posibilidad de establecer créditos y préstamos a interés variable. Tras la publicación de la circular número doce, favorable a este establecimiento, el mercado se asentó, pese a que todavía existen factores imprecisos en el mismo, como es el caso de la fijación de los tipos de referencia.Poveda contrastó el éxito de esta nueva vía de financiación de las empresas en el volumen que ha adquirido hasta la fecha -más de 200.000 millones de pesetas-, y resaltó el hecho de que la aparición de los citados créditos "ha tenido consecuencias estabilizadoras para el mercado interbancario madrileño".

Rafeal Bermejo, presidente del ICO, analizó la paulatina desaparición ew importancia en España de los instrumentos tradicionales de financiación a largo plazo, y destacó el condicionante de que ésta haya estado vinculada tradicionalmente, en este país, a los circuitos privilegiados del crédito.

Bermejo añadió que, a pesar de algunos riesgos y penalizaciones de tipo fiscal que presenta todavía el crédito sindicado en pesetas, sus ventajas son notables, especialmente por vía de la disminución del riesgo cambiario, que ofrece su principal instrumento competidor (la financiación en euromonedas). Opinó que el riesgo en las oscilaciones en los tipos que puede presentar el interés variable en España desaparecerán paulatinamente.

El presidente del ICO también hizo referencia. a la comodidad que representa este tipo de préstamos para muchas empresas, que, dados los volúmenes de negocios del euromercado, no pueden acudir al mismo. En este sentido resaltó que la media de los créditos concedidos en España es del orden de los 150 millones de pesetas, cantidad muy asequible para las empresas españolas.

Por su lado, José Luis Leal también hizo hincapié en la novedad que supuso la introducción de este mercado en España y señaló los efectos beneficiosos que han podido tener en la finanaciación de la economía española. Añadió que estos créditos han ayudado a liberalizar un sistema tradicionalmente intervenido, donde los tipos no reflejaban en muchas ocasiones el coste real del dinero. Para el asesor del Banco de Vizcaya, estos créditos en pesetas son perfectamente sustituibles de la financiación exterior y, hasta cierto punto, son más convenientes, dada la disminución del riesgo del cambio.

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