Lo que hay detrás de un cese
Los contribuyentes españoles estamos algo perplejos ante el espectáculo que el llamado Ente Público Radiotelevisión Española (ente: espléndida manera de bautizar a algo que no se sabe lo que es) nos viene ofreciendo de un tiempo a esta parte.En la superficie, lo que seve es la siguiente sucesión curiosa de hechos: el poder político designa a un director general del Ente. Casi inmediatamente después, es decir, a los muy pocos meses, el partido del poder acusa al director general de poner el Ente al servicio no del poder, sino de la oposición. El director general del Ente reacciona asegurando que no dimitirá, y a los pocos días escribe una carta presentando su dimisión. Entonces, la oposición monta en cólera y acusa al poder de desvergüenza, de actividades delictivas, de ponerse fuera de la ley. El poder anuncia la remisión al fiscal de las declaraciones de un importante líder de la oposición y éste replica anunciando una querella contra el poder por haber coaccionado al tantas veces mencionado director general.
(...) Desde, la izquierda se ha comenzado a descalificar al sucesor del director general del Ente, empezando por no asistir al acto de su toma de posesión y continuando por poner de manifiesto su pasado franquista,y su parentesco con el ex ministro señor Fraga. Pasado franquista lo tuvo el señor Suárez, lo tuvo mucha, gente que ha trabajado bién por la democracia a la muerte de Franco. Pasado franquista lo tuvo también el propio director general saliente, cuando ocupó un alto cargo -secretario general técnico del Ministerio de Información y Turismo- en vida de Franco. Pero da lo mismo: el nuevo director general se habría estrellado de todos modos, porque la culpa no reside en él, sino en la articulación de un Ente cuyas piezas pueden estar muy bien ensambladas, pero que no sirven para el que fueron concebidas. Seamos claros: no se podrá hablar de libertad de expresión entre nosostros mientras los ciudadanos no tengan la oportunidad de escoger, es decir, de pulsar uno u otro botón -cuantos más, mejor- de su receptor a fin de elegir la programación que deseen. Todo lo demás serán triquiñuelas, inventos, entes, en definitiva. Pero más bien entes de razón. O, si se nos permite, entes de sinrazón. ( ... )
25 de octubre.
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