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29º Congreso del Partido Socialista

Luis Yañez quiere restaurar y asumir la secretaría internacional del PSOE

El presidente del PSOE de Andalucia y portavoz del partido en la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de los Diputados, Luis Yáñez, intentará en el 29º Congreso del PSOE, que se inicia hoy, la restauración de la secretaria de relaciones internacionales, a cuyo puesto aspira el mismo diputado sevillano. Felipe González parece resistirse a esta iniciativa, aunque aparenta quedar al mar gen de una discusión que ha provocado enfrentamientos en los últimos meses en el seno del departamento internacional socialista

Según fuentes bien informadas, Luis Yáñez cuenta con el apoyo de la totalidad de los delegados andaluces al Congreso para intentar restaurar la secretaría de relaciones internacionales, que ya ostentó en el pasado hasta su desaparición, en el 28º Congreso. Yáñez, para conseguir esta restauración, ha pedido ayuda a los delegados de Madrid y Valencia, encabezados por Joaquín Leguina y Joan Lerma, lo que, de contar con ellos, le supondría una amplia mayoría para conseguir sus propósitos.Al parecer, el propio Yáñez informó a Felipe González de su deseo de volver a ocupar este puesto, a lo que el líder socialista declaró que a él no le parecía mal, pero que tampoco haría nada en su favor. En la actualidad, la política internacional y exterior del PSOE, depende del propio Felipe González, apoyado por un vocal de la ejecutiva, José Federico de Carvajal, y por una coordinadora, Elena Flores. El resultado de esta acumulación de poderes en el secretario general ha sido en los últimos meses infructuosa para el partido y ha provocado enfrentamientos y roces importantes entre las personas que se han ocupado de los temas internacionales. Todo ello redundó en una descoordinación, confusión e inoperancia del PSOE en los temas de la política exterior e internacional, tanto en el Congreso de los Diputados como ante la opinión pública.

La caída de Yáñez en el pasado congreso extraordinario, acusado de pertenecer al clan sevillista de Felipe González, provocó todo un desbarajuste en el tema internacional. Emilio Meriéndez del Valle ocupó el puesto de coordinador, y Federico de Carvajal, el de vocal, aunque este último quedó relegado sólo a responsabilidades representativas y no ejecutivas. Menéndez del Valle entró en conflicto con varios miembros del equipo; Yáñez, como portavoz en el Congreso, tuvo problemas con él y con otros diputados, como Manuel Marín y Miguel Angel Martínez, y Felipe González sancionó la cuestión nombrando coordinadora a su colaboradora Elena Flórez, quien en la actualidad ocupa el puesto de coordinación y que aspira a convertirse en la responsable definitiva de esta política como vocal en el puesto de Carvajal. Otra persona que también está en la sección internacional del PSOE es Fernando Morán, portavoz en la comisión de exteriores del PSOE en el Senado, de quien se dice que se le reserva como eventual ministro de Exteriores en un Gobierno socialista, y que, por el momento, permanece alejado de la discusión.

Todas estas intrigas internas han provocado la incapacidad de reacción del PSOE en temas de importancia como la prórroga del tratado bilateral con Estados Unidos. Por cierto, la defensa de este tratado, hoy pospuesto por el Gobierno, detrás de la OTAN, y la tibia campaña del PSOE (al menos al principio) ante la opción atlántica acelerada impuesta por el Gobierno han sido cuestiones que han demostrado que la ejecutiva socialista está, en política exterior, más preocupada en su buena imagen para llegar al Gobierno que en su deseo de defender firmes posiciones.

En las ponencias y comunicaciones presentadas al 29º Congreso no hay ninguna que pida, aunque sí alusiones, de manera tajante la oposición de los socialistas a la renovación del tratado con Washington que es su principal contradicción a la hora de definir su política exterior, que navega entre la neutralidad activa, el europeísmo, lo mediterráneo y el occidentalismo, justificado por los acuerdos con Washington, así como una posición, favorable a la presencia de España como observadora permanente en las reuniones de los países no alineados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de octubre de 1981

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