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International Harvester contrata los servicios de abogados especializados en bancarrotas

International Harvester, el socio multinacional de ENASA, que atraviesa fuertes problemas financieros, ha contratado los servicios de una importante firma de abogados especializada en asesoramiento en procesos de bancarrota, según se pudo saber ayer de fuentes informativas.

La compañía, con base en Chicago, que la semana pasada llegó a un acuerdo de refinanciación de sus multimillonarias deudas a corto plazo con el consorcio de sus bancos acreedores, se ha negado a facilitar a éstos información sobre la venta de uno de sus activos, al parecer siguiendo consejo de sus nuevos asesores legales.Este hecho se ha interpretado en medios financieros neoyorquinos como una delicada maniobra de la dirección de Harvester para proteger a la empresa en el eventual caso del inicio de un proceso de bancarrota, algo que no parece tan disparatado, pese a los mentís de la primera firma norteamericana de motores pesados y material agrícola.

El plan de financiación, contestado

Según fuentes informativas, la negativa de Harvester a revelar dónde ha depositado quinientos millones de dólares, obtenidos por la venta de su división de turbinas solares, viola el acuerdo alcanzado la semana pasada con sus 225 bancos acreedores, según el cual Harvester aseguraba sus 2.500 millones de dólares en deudas a corto plazo con la totalidad de sus activos. Esta negativa parece haber sido aconsejada por sus nuevos asesores, la firma de abogados Levin and Weintraub, de Nueva York.Por otro lado, la Prensa norteamericana informaba ayer que el plan de refinanciación de las deudas de Harvester está siendo contestado por algunos de sus bancos acreedores. Esta contestación, que ha llevado incluso a uno de los bancos a los tribunales para exigir el pago inmediato de los créditos, podría poner en peligro el plan de reestructuración de la compañía, al forzarlo a molestos retrasos.

El acuerdo negociado con sus acreedores prevé el pago en dos años de 1.500 millones de dólares de deudas vencidas por parte de la empresa americana.

Al mismo tiempo, una de sus subsidiarias, la Credit International Harvester, se compromete a pagar otros 1.900 millones de dólares en el mismo plazo. Este acuerdo fue aceptado el miércoles pasado por la mayoría de los 225 bancos.

El fracaso de este plan podría llevar a la empresa de Chicago al inicio de un proceso de bancarrota, pese a que éste todavía no ha sido considerado muy en serio por Harvester, según insisten sus portavoces en Chicago. Una declaración de bancarrota dejaría a numerosos bancos, entre ellos una importante institución de crédito industrial española, con significativos impagados, según informan fuentes solventes.

Pero el daño más importante de la bancarrota de Harvester sería para ENASA, cuyo futuro quedaría en entredicho sin la aportación tecnológica de Harvester.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de octubre de 1981

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