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La desconfianza mutua obstaculiza el proceso de fusión del PCE de Euskadi y EIA

Quince días después deL anuncio por parte deL Partido Comunista de Euskadi (EPK) y EIA (principal componente de Euskadiko Ezkerra) deL inicio de conversaciones de cara a la eventual convergencia de ambos en una nueva fuerza política, las mutuas desconfianzas aparecidas tras los primeros movimientos de acercamiento amenazan con dar al traste con todo el proceso.

El punto de inflexión se ha producido a raíz de la difusión de un comunicado del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España (PCE), en el que, tras manifestar su «acuerdo en líneas generales» con el proceso emprendido por el EPK, se incluyen unas cuantas consideraciones que, pese a su tono moderado, han provocado una dura reacción de Euskadiko Ezkerra. Este partido exige ahora en tono imperativo una serie de aclaraciones que, «caso de no ser satisfactorias, haría a EIA plantear el aplazamiento de las conversaciones en curso». La nota del Ejecutivo del PCE, resultado de la reunión celebrada el sábado con la dirección del EPK, incluye, junto a una serie de obviedades -como que las bases respectivas deben ser las protagonistas del proceso o que el debate debe ser abierto para aclarar y superar las dificultades-, una referencia al carácter eutocomunista que debería tener el nuevo partido que resultase de la eventual fusión.Esta referencia -que es la que principalmente ha irritado a EIA- se fundamenta en las resoluciones del IV Congreso del EPK, cuya línea argumental partía del hecho de que más importante que las siglas desde las que se realice una determinada línea política es el contenido dle esa línea. Dada la evolución de EE, se consideraba verosímil la posibilidad de una política que podría ser calificada de eurocomunista y sería desarrollada desde un partido como el que resultaría de la síntesis EPK-EE

Mayor evolución de EIA

Si se comparan las posiciones actuales de ambos partidos con las que defendían en vísperas de las elecciones de 1977, parece evidente que es EIA, y no el EPK, quien más ha evolucionado, y precisamente en un sentido de aproximación a algunos de los componentes esenciales de lo que habitualmente se conoce como eurocomunismo: renuncia al insurreccionalismo, consideración crucial del papel de las libertades, complementariedad de la vía institucional con la de la movilización de masas, etcétera. A su vez, el EPK ha evolucionado en el sentido de acentuar el carácter de marco político autónomo que habría adquirido Euskadi a raíz de la entrada en vigor del estatuto, aunq ue sin olvidar la dimensión estatal de cualquier evolución hacia el socialismo.

Turno de desplantes

Pese a ello, las reticencias de algunos sectores de EE al proceso de convergencia se han puesto de relieve últimamente en la reiterativa inclusión en sus comunicados de expresiones que tendían a interpretar dicho proceso como resultado en exclusiva del acercamiento del EPK a las posiciones de EIA, olvidando su propia evolución.

De ahí la calificación de «arrogante y desproporcionada» que en medios favorables a la convergencia se otrogaba ayer en Bilbao a la respuesta de Euskadiko Ezkerra. Es posible, sin embargo, que en esta ocasión la coalición que dirige Mario Onaindía no haya medido bien el alcance de su desplante, ya que a su vez. Roberto Lertxundi, con serias dificultades en el interior de su propio partido, se vio obligado a replicar con unas declaraciones en las que calificó de «infantil e irresponsable» la actitud del ejecutivo de EE, al que acusó de «crear problemas artificiales poniendo piedras en un camino que ya de por sí tiene suficientes dificultades».

Pocas horas después de que tales declaracliones fueran difundidas por radio, Ramón Ormazábal, presidente del EPK y principal representante de la corriente opuesta a Lertxundi, hacía pública una declaración en la que se mostraba de acuerdo con la conclusión del comunicado de EIA, en el sentido de que es preciso «aplazar las conversaciones hasta llegar a una previa aclaración satisfactoria» sobre si se trata o no de crear un partido «no eurocomunista y no relacionado por el PCE» y si se está de acuerdo o no «en la previa disolución del EPK para participar en el congreso constituyente de EE».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de octubre de 1981

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